El Tribunal de Cuentas (TCU) es la institución brasileña prevista en la Constitución Federal para ejercer la auditoría contable, financiera, presupuestaria, operacional y patrimonial de la Unión y asiste al Congreso en la planificación fiscal y el Presupuesto anual.
De acuerdo con el artículo 71 de la Constitución de la Corte Federal de Auditoría Federal, es una institución administrativa, financiera y presupuestaria, no dependiente directamente de ningún poder, lo que hace que sea un órgano independiente.
De acuerdo con el artículo 73 de la Constitución, el TCU está integrado por 9 ministros con conocimientos jurídicos, económicos, financieros, contables y/o administrativos. 3 ministros son designados por el Presidente, con acuerdo del Senado, de los cuales 2 deben ser funcionarios de carrera del propio TCU, propuestos por éste en una terna sobre la base de criterios de antigüedad y mérito.
Los otros 6 ministros son designados por el Congreso.
El TCU cuenta con personal propio y sus ministros disfrutan de las mismas garantías, prerrogativas e impedimentos acordados a los ministros del Tribunal Superior de Justicia: nombramientos vitalicios, inamovibles, con salarios intangibles, de dedicación exclusiva, con veda para la actividad política y para la recepción de otros ingresos, regalos o donaciones.