Un sendero de 275.000 kilómetros. Las bolsas de plástico tienen un promedio de 15 minutos de uso y tardan 150 años en descomponerse. Desde las organizaciones ambientales estiman que en el mundo se usan un trillón de bolsas al año, que para utilizarlas se consumen millones de barriles de petróleo (además de agua y energía) y que se recicla menos del 5% porque es más caro que producir nuevas. Pero no es el único problema. Cuando las bolsas no se desechan correctamente, vuelan con facilidad y afectan cursos de agua y espacios verdes.
Se calcula que hay unas 20 mil bolsas en cada kilómetro de los océanos del mundo: un porcentaje se acumula en el fondo y el resto pone en riesgo la vida de unos 100 mil mamíferos marinos al año. También generan inconvenientes de infraestructura en la Ciudad, un tercio de los residuos recolectados durante la limpieza de los arroyos entubados son bolsas plásticas. El material se acumula y forma diques que obstaculizan el escurrimiento de los pluviales aliviadores, lo que favorece los anegamientos.
En provincias como Chubut, Río Negro y Neuquén y municipios como Pinamar, Bariloche, Yerba Buena y Rosario ya se están aplicando medidas de este tipo. Y en la Provincia de Buenos Aires también comenzaron a cobrar las bolsas. Una encuesta realizada en julio por el Gobierno porteño indica que el 63% de los vecinos ya utilizan changuito o bolsa reutilizable, y que casi un 80% de los que siguen con las de plástico dicen estar muy o bastante dispuestos a implementar el cambio.