Sin embargo, la Sociedad Cardíaca Británica se manifestó en contra de lo que plantean estas investigaciones.
El estudio fue publicado por la revista Heart en 2010 y establece que "Para aquellas personas con una enfermedad cardiovascular que no se encuentren en un estado de salud crítico y que deseen desplazarse en avión, no constituye un riesgo significativo para su salud. Sólo deberían aplicarse restricciones razonables cuando el trastorno subyacente esté asociado a un riesgo notable de deterioro agudo".
El principal problema que trae viajar en avión es que los pasajeros respiran aire con menos oxígeno, cerca de un 25% menos que el habitual, lo que se conoce como hipoxia hipobárica. Aquellos que padecen de angina, ataque al corazón, insuficiencia cardíaca o arritmia en un grado muy avanzado se pueden ver afectados de manera negativa por la hipoxia pero "parece no tener ningún efecto circulatorio adverso, o bien éste es mínimo".
El informe establece que “Incluso los pasajeros con trastornos cardiovasculares severos pueden volar, siempre que tomen su medicación, que no se esfuercen demasiado y que puedan acceder al oxígeno durante el vuelo y a la asistencia del aeropuerto”.
Como publica El Confidencial de Madrid, la Clínica Mayo de USA establece que viajar frecuentemente en avión puede afectar a los genes vinculados al envejecimiento y al sistema inmunitario. También puede incrementarse el riesgo de padecer ataques al corazón.
Las piernas también se ven afectadas en los viajes en avión. El poco espacio entre asientos resulta una incomodidad para los pasajeros. Este problema junto al cambio de presión que se vive en el avión puede generar, en el peor de los casos, una trombosis venosa profunda. Se trata de afección en la que se forma un coágulo sanguíneo en una vena.
Por su parte, el estudio de la Sociedad Cardíaca Británica agregó que las personas que llevan un marcapasos no están inhabilitadas para volar. Respecto a la trombosis venosa profunda plantea que el riesgo de sufrirla es similar al que se experimenta en un viaje en auto, colectivo o tren con una duración parecida.
Al parecer, todo depende del profesional de la salud al que se consulta.