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De aquel Schiaretti a este Schiaretti; Cambia, todo Cambia

Desde Heráclito hasta la fecha, el problema del cambio no es un problema. Al menos mientras aceptemos que la realidad es contradictoria, variable, cambiante. No es cierto lo de Parménides, aquello que el cambio es una ilusión de los sentidos porque en este mundo engañador nada cambia jamás, sujeto a las reglas de la razón, siempre fiables y exactas. Lo importante es que el cambio se pueda fundamentar, en especial en el caso de los hombres públicos, tal como es el caso del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Veamos:

por JORGE SARMIENTO

En abril del 2014 el entonces Diputado Nacional por la provincia de Cordoba, Juan Schiaretti, presentó un proyecto de ley subiendo el mínimo imponible a $50.000 para ese año y a partir de allí, se actualizaría según costo de vida.

Esta son las versiones taquigraficas de la intervención del actual Gobernador:

Reunión 7 - Sesion - manifestaciones en minoría - (21/05/2014)

SR. SCHIARETTI, JUAN.- Señora presidenta: realmente es incomprensible que el bloque oficialista no quiera debatir la modificación del mínimo no imponible ni el artículo 90, que contiene la tabla de progresividad del impuesto a las ganancias.

Digo que es incomprensible porque el gobierno nacional, fruto de los desmanejos de la economía, ha puesto en marcha un plan de ajuste ultra ortodoxo que está haciendo que el país entre en recesión, que aparezcan las suspensiones y despidos y que caiga el consumo.

Insisto con que es incomprensible porque si hay algo que está claro es que también quieren que los aumentos salariales sean menores que la inflación, lo cual genera más recesión. Esto estuvo planteándolo el gobierno durante todos estos meses con el eufemismo de que había que cuidar los puestos de trabajo. Lo concreto es que se incrementa la recesión, caen los puestos de trabajo, y se retroalimenta esa decisión de que el ajuste caiga sobre los asalariados, sobre los sectores más humildes, con la negación de tratar la corrección del impuesto a las ganancias.

Encima que piden a los asalariados y trabajadores que el aumento de este año sea menor que el índice de inflación, quitan a ese incremento otra parte a raíz de lo que se lleva el impuesto a las ganancias, respecto del cual se debe actualizar no solo el mínimo no imponible sino también la tabla de progresividad establecida en el artículo 90. Dicha tabla determina que los que menos ganan comienzan pagando el 9 por ciento –me refiero a quienes corresponde tributar y que solo cuando los sueldos son muy altos se paga el 35 por ciento.

El problema reside en que esa tabla corresponde al año 2000. Mientras la inflación y los salarios prácticamente se multiplicaron por nueve, han dejado fija la tabla con la excusa de que hay que cambiarla por ley. Si tratamos la ley del impuesto a las ganancias podremos mover esa tabla, que lleva a que un trabajador que pasa el mínimo no imponible llegue a pagar hasta el 35 por ciento, que es lo que deben abonar las grandes empresas.

Realmente, señora presidenta, es inconcebible que el oficialismo en vez de gravar con el impuesto a las ganancias la renta y la timba financiera, que están exentas, siga castigando a los trabajadores, a los que hace pagar el ajuste de todos los desmanejos de la economía que hicieron en los últimos años. (Aplausos.)

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Reunión 9 - Sesion - manifestaciones en minoría - (3/06/2014)

SR. SCHIARETTI, JUAN. Señora presidenta: como siempre los bloques de la oposición venimos a reclamar el cambio del impuesto a las ganancias. Se han vertido claramente los argumentos que venimos reiterando en todas las sesiones sobre la necesidad del cambio. Hay que tener en cuenta que la estructura de la Ley del Impuesto a las Ganancias viene prácticamente de la época de la dictadura, del ex ministro Martínez de Hoz, y la democracia se debe un cambio profundo de ella.

El impuesto está restando salario a los trabajadores, y año tras año lo hace en mayor medida. Se han referido muy bien a distintos tópicos de esta ley todos los colegas diputados preopinantes, pero quiero hacer hincapié en uno que sólo puede modificarse por ley, que es la tabla del artículo 90, sobre la progresividad del impuesto.

Esta tabla hace que aquel que tenga que pagar el impuesto, en vez de comenzar pagando hasta el 9 por ciento lo que normalmente se paga en cualquier país del mundo empiece tributando más. Así, a cualquier trabajador o empleado casado y con dos hijos, con un salario neto de más de 20.300 pesos, le corresponde una alícuota del 35 por ciento. Esto debe resolverlo el Congreso de la Nación porque el mínimo no imponible, aunque con cierto atraso, lo va actualizando y dando algún maquillaje el gobierno nacional por medio de decretos.

El mínimo no imponible actualmente corresponde a un salario bruto de 15.000 pesos, o sea, 12.400 pesos. Por eso habría que actualizar la tabla del mínimo no imponible y todas las deducciones, porque ellas están actualizadas por decreto a un menor valor. En rigor el mínimo no imponible debería ser de 22.500 pesos de salario bruto o 20.000 pesos de salario mensual para un trabajador casado y con dos hijos.

Aunque con cierto atraso esto se viene actualizando, pero como bien se señaló, se sigue manteniendo la tabla que data de fines de 1999.

De este modo el trabajador o empleado que es alcanzado por el impuesto a las ganancias directamente salta a una alícuota superior como si fuera un alto ejecutivo o un gran empresario. Reitero: aquel empleado casado y con dos hijos que gana mensualmente un salario neto de más de 20.400 pesos pasa a tributar una alícuota del 35 por ciento. Este absurdo sólo se puede modificar por ley, y esta es la excusa que suele dar el Poder Ejecutivo para no modificar la tabla del artículo 90.

Existiendo asimismo proyectos de varios diputados del oficialismo en este sentido, sería importante que de una vez por todas por lo menos modificáramos estos puntos que son vitales. Habría que actualizar todas las deducciones por la evolución del salario y plantear la corrección automática de la tabla del artículo 90 cada seis meses, ya sea por la evolución del salario o por el índice de inflación, el que sea mayor. Así se evitaría esta recurrente actitud del gobierno nacional y este recurrente perjuicio que tienen todos los empleados por el que cada vez que se les aumenta el salario el impuesto a las ganancias se queda con una parte. Incluso antes de la actualización que se efectuó el año pasado, esto llevó a que a los trabajadores no les conviniera hacer horas extras porque el producido se lo capturaba el impuesto a las ganancias.

Es urgente encarar este debate y también el correspondiente a la estructura del impuesto a las ganancias. No he visto que en los países de la región las grandes empresas paguen lo mismo que las pequeñas y las medianas. En Chile y Brasil las alícuotas son entre un 10 y un 15 por ciento menos que aquí, que pagamos un 35 por ciento a partir de un salario neto superior a 20.400 pesos.

Es urgente resolver esto porque mientras la timba financiera no paga nada, los trabajadores y empleados siguen pagando en un contexto recesivo como el actual. Por eso estaremos presentes en este recinto cada vez que haya consenso entre los bloques de la oposición para corregir esta aberración en la que se ha transformado el impuesto a las ganancias a fin de que de tanto que vaya el cántaro a la fuente alguna vez consigamos que el gobierno nacional autorice a sus legisladores a sentarse a debatir estos temas que son de sentido común. Y el sentido común indica que el impuesto a las ganancias no puede ser un gravamen a la producción y al trabajo, como se ha convertido en la Argentina. (Aplausos).

Ahora ¿qué cambió para el actual Gobernador? ¿Cuando él era diputado no se preocupaba si la provincia se desfinanciaba? Es muy llamativo, y sería bueno que revele los motivos del cambio.

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