ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele

Abal Medina & Scoccimarro: La Torre de Babel en la Casa Rosada

Juan Manuel Abal Medina es el secretario de Comunicación Pública y Alfredo Scoccimarro es el subsecretario a la vez que vocero de Cristina Fernández. Tienen muy poco que ver entre ellos y resulta una Kuriosidad para el año electoral 2011: agua y aceite en la Komunicación gubernamental.

por EDGAR MAINHARD

 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Juan Manuel Abal Medina es doctor en Ciencias Políticas (Flacso México, tesis aprobada con calificación de Excelente en septiembre de 2000, titulada: "El final del bipartidismo argentino"). 
 
Alfredo Scoccimarro abandonó en 3er. año la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad del Salvador, cuando ya trabajaba en la agencia de noticias Reuters. Sin militancia política, mantenía alguna simpatía por la Franja Morada.
 
Abal Medina proviene de una familia con mucha formación política y conocimiento de la Administración pública (su tío, Fernando, fue cofundador de Montoneros, secuestrador de Pedro Eugenio Aramburu y murió en un enfrentamiento con policías bonaerenses el lunes 7 de septiembre de 1970; su padre, Juan Manuel Abal Medina, quien fue secretario general del Movimiento Peronista en los años '70, cuando estuvo exiliado en México trabajó para la Dirección de Caminos y Puentes Federales).
 
Scoccimarro proviene de una apolítica familia paraguaya, afincada en la Argentina, que le proveyó de una educación privada en la que aprendió un inglés bastante completo que le permitió llegar a jefe en Reuters.
 
En los '90. Abal Medina al igual que su madrastra, Nilda Garré, se vincularon a Carlos Álvarez y su Frepaso.
 
Scoccimarro adhirió, entusiasta, al menemismo.
 
Abal Medina presume de su formación académica y su apego por el mediano y largo plazo.
 
Scoccimarro se encuentra orgulloso de su conocimiento de la calle y su valor agregado es la operación cotidiana, el día-a-día.
 
Abal Medina y Scoccimarro tienen aproximaciones bien diferentes a Cristina Fernández
 
Abal Medina llegó como protegido de Alberto Fernández, quien lo importó a la Casa Rosada cuando el ahora secretario de Comunicación Pública se desempeñaba junto a Aníbal Ibarra en el Gobierno porteño.
 
Scoccimarro llegó a Néstor Kirchner, a quien lo impresionó bien cuando se desempeñaba junto a Julio De Vido. Y Néstor lo ubicó cerca de Cristina, quien durante años había mantenido junto a ella a Miguel Nuñez, quien no gozaba de un buen concepto de Néstor.
 
Scoccimarro se incorporó al grupo futbolero de la Quinta de Olivos, bien diferente a los ámbitos que frecuenta Abal Medina. Sin embargo, nunca fue designado secretario de Medios.
 
¿Cómo harán para comprenderse el agua y el aceite? ¿Podrán superar la torre de Babel que se interpone entre ellos?
 
Sin duda que Scoccimarro se entiende mejor con Aníbal Fernández, ahora en baja. Pese a la relativa subestimación que Aníbal Fernández le dedicó a Scoccimarro, sus hábitos y su jerga pueden asimilarse.
 
Abal Medina siempre estuvo más lejano aún cuando, en teoría, era el vicejefe de la Jefatura de Gabinete. Con Carlos Zanini, su relación es oscilante. Su mejor entendimiento siempre ha sido con Héctor Icazuriaga, secretario de Inteligencia, quien no oculta que Juan Abal Medina padre le hizo muchos favores.
 
En el año electoral, es casi seguro que Abal Medina trabajará en la elaboración del discurso de Cristina, y que Scoccimarro seguirá en el día-a-día junto a Cristina.
 
Pero tendrán que acordar usos, costumbres y contenidos, y eso no es tan sencillo. 
 
Con la Secretaría de Medios vacante, Scoccimarro no tenía jefe en el organigrama y dependía directamente de Cristina, ni siquiera de Aníbal Fernández.
 
Ahora tiene jefe en el organigrama, y además hay 2 subsecretarios (los hermanos Lucas y Facundo Nejamkis), que son politólogos igual que Abal Medina, sin afinidad aparente con Scoccimarro.
 
Resultará interesante seguir con atención cómo evolucionan los acontecimientos, en una relación donde, además, hay un 5to. en discordia: Juan Gabriel Mariotto, responsable de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Afsca, o sea la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, estandarte del Ejecutivo Nacional contra Grupo Clarín y que apunta a un nuevo sistema de TV digital abundante en señales que solventa el Fisco.

Más Leídas

Seguí Leyendo