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González, el problema no es del chancho...

El gran problema del sistema de análisis de la información que tenía el kirchnerismo era su visión conspirativa de la historia. En el macrismo, el problema es la superficialidad del análisis. Lamentablemente, el diario Clarín parece contagiarse de ese enfoque.

por EDGAR MAINHARD

4 versiones del mismo concepto, por las dudas que persista alguna duda:

> "La culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer".

> "El problema no es el chancho sino del que le da afrecho".

> "La culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre".

> "No tiene la culpa la vaca, sino quien le agarra la pata".


Fernando González cuenta, desde el diario Clarín, un problema que enfrenta el presidente Mauricio Macri:

"Mauricio Macri lo llama la guerra de los egos. Algunos de sus ministros prefieren hablar de un déficit político. El Presidente tiene un ranking personal de egos saludables que encabeza el rival dialéctico de estos días, el ex ministro Roberto Lavagna, pero seguidos por Alfonso Prat Gay, Federico Sturzenegger, Carlos Melconian y Martín Lousteau. Y si el formidable ego de Lavagna le complica el frente externo de la economía, el resto de los egos del ranking le complican su propia gestión porque se trata nada menos que de su ministro de Economía, su presidente del Banco Central, su presidente del Banco Nación y de su embajador en Washington. No es poco.

(...) El novedoso diseño del equipo de gobierno de Macri tiene al jefe de gabinete, Marcos Peña, como la figura de mayor influencia sobre el Presidente. Pero la ejecución de las decisiones está a cargo de los ministros coordinadores, los ex Ceos Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, quienes deben batallar cada jornada con los egos expectantes de sus compañeros.

Hay ministros que son atentos y obedientes con las órdenes y las sugerencias que vienen de la Jefatura de Gabinete. Pero los funcionarios más importantes tienen sus propias ideas acerca de cómo llevar adelante los objetivos que les pide el Presidente. Prat Gay es uno de los más temidos por el tándem Quintana-Lopetegui. El ministro es reacio a las sugerencias de cualquier tipo y a la mayoría de las reuniones envía a sus colaboradores. El va poco en persona, imponiendo una distancia que sólo rompe cuando se trata de Macri o de unos pocos colegas a los que considera a su altura. (...)

Sturzenegger tiene siempre la ventaja de estar a cargo de la presidencia de un ente autárquico. Se sabe que el Banco Central es un independiente cuando las cosas están bien y una herramienta financiera del Gobierno cuando las papas queman. (...)

El ego de Melconian por ahora está controlado. Macri le pidió a principios de año que limitara sus exposiciones públicas y privadas en las que destrozaba a los ministros economistas del gabinete. El Presidente lo consulta bastante seguido y el titular del Banco Nación se dedica a mantener tenso el pulso de la política pero sin agitar la interna de PRO. (...)

Diferente es el caso de Lousteau. Su ego está a diez mil kilómetros de distancia, en la embajada argentina en Washington, y se vuelve a encender cada vez que el economista cercano a la UCR y a Elisa Carrió regresa a Buenos Aires. Todo el macrismo, empezando por Horacio Rodríguez Larreta, está al tanto de las expectativas de Martín, quien estuvo a menos de tres puntos de arrebatarle la jefatura de gobierno porteño en aquel apretado final en las elecciones de julio de 2015. (...)".

Fernando González ha regresado al diario Clarín, luego de su paso por el diario El Cronista Comercial (donde gozó de la confianza de Francisco de Narváez), como la esperanza de una renovación en el matutino del poderoso multimedios que lidera Héctor Magnetto. Él tiene un conocimiento importante del 'macrismo'. Además, su mujer, la periodista Ana Gerschenson, es la directora de Radio Nacional.

Pero conocimiento no equivale a profundidad. Aquí algunas observaciones acerca del texto de González:

1. Fue Mauricio Macri quien designó a su equipo de colaboradores. Y es Mauricio Macri quien se niega a modificarlo. Macri no puede lamentarse ni del ego ni de las deficiencias de quienes él convoca y ratifica.

2. Si el ego provoca el rendimiento deficiente de una oficina gubernamental, el Presidente tiene que saber que semejante actitud está dañando la gestión. No es una anécdota y no puede aceptarlo. La condescendencia no es una respuesta.

3. Si el ego provoca un rendimiento deficiente de un equipo ministerial, el asunto es aún más grave porque un problema individual asciende a complicación colectiva.

4. Ahora, ¿el Presidente cree que lo puede resolver 'filtrando' su problema a los medios de comunicación? ¿Esto quiere decir que el liderazgo del Presidente consiste en lograr la autorregulación de sus colaboradores? ¿El Presidente aconseja a sus colaboradores egocéntricos un manual de autoayuda? No sería el Macri que votaron sus electores de la 1ra. vuelta....

5. El Presidente ya padece una cierta subestimación o menosprecio de parte de quienes le endilgan una capacidad de análisis muy superficial, un enfoque 'light' de los problemas. ¿Acaso la Casa Rosada ha decidido responsabilizar por las fallas en la gestión a un comportamiento egocéntrico de sus colaboradores? ¿Será que Macri está atribuyendo a su 'ranking de egos' la caída de la imagen positiva de su Administración y de él mismo? En ese caso el Presidente está empeorándolo todo, en vez de mejorarlo.

6. Por ejemplo, Fernando González le atribuye -o a Macri o a Marcos Peña, jefe del Gabinete de Ministros de la Nación-, la consideración de Roberto Lavagna como líder del supuesto 'ránking de egos'. Es conocida la excesiva autovaloración de sí mismo del ex ministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Sin embargo, fue Macri quien convocó a Lavagna. No fue Lavagna quien violentó la seguridad presidencial para filtrarse a la Quinta de Olivos. El problema apareció cuando Lavagna se hartó de murmurar en privado sus objeciones y decidió transparentarlas a la opinión pública. Recién ahí fue incluído en la lista de egos. No estuvo en ningún ránking mientras lo comentaba en un oído de Macri y otro de Peña. Luego, cuando Macri convocó a Lavagna, ¿desconocía el Presidente las virtudes y defectos de su invitado? Una lástima que González adhiera tanto al relato gubernamental.

7. El ego más complicado en la nota de González parece atribuírsele al embajador argentino en USA, Martín Lousteau, quien insiste en amenazar con presentarse en el distrito electoral porteño por afuera del PRO. Debe considerarse que en Ciudad de Buenos Aires no se constituyó la alianza Cambiemos. Lousteau fue el candidato de ECO, un frente electoral de 5 partidos. El PRO, la fuerza electoral dominante en la capital federal, hasta ahora, reclama que en 2017 vayan juntos porque teme una derrota a manos de sus 'primos'. El argumento más meneado es que el oficialismo necesita un gran triunfo en su distrito para impulsar hacia adelante a Cambiemos en el resto del país. Luego, Macri se encuentra decepcionado: hizo a Lousteau embajador en USA, pero Lousteau no acata la voluntad presidencial. Y para colmo Elisa Carrió le confesó al Presidente que ella no tiene la influencia sobre Lousteau que Macri le atribuía.

8. En este caso, el inconveniente pasa a ser una deficiencia de liderazgo de Macri si es que no estuvo bien explicada, previamente, la expectativa presidencial a cambio de la embajada en USA. ¿O es que Macri concedió la embajada sin pedir nada a cambio? En este caso, él no tiene derecho a reclamar nada. ¿Acaso el Presidente considera que un funcionario padece de ego cuando no se subordina al deseo presidencial?

9. En el caso de Lousteau, es conocido -y es muy raro que González no lo mencione- que él integra un abanico político que pasa por Emiliano Yacobitti, el titular de la Unión Cívica Radical porteña, y llega hasta Enrique Nosiglia, un poderoso dirigente de la UCR a quien Macri conoce muy bien porque en su 1ra. elección en Boca Juniors fueron aliados. Cuando murió el puntero radical del barrio La Boca, Carlos Bello, Nosiglia se hizo cargo del 'paquete' que incluía una red de socios y simpatizantes del club que atraía/atrae a Macri. Es más: Daniel Angelici, Darío Richarte y otros integrantes de la Comisión Directiva de Boca Juniors -todos cuestionados por Elisa Carrió- tienen su origen político en Nosiglia -también vapuleado por la diputada nacional verborrágica-. Por lo tanto, si Lousteau tuviese una pertenencia política corporativa -lo que hablaría muy bien de él, más allá de su supuesto ego-, Macri no debería circunscribir ni su queja ni su negociación a Lousteau.

10. Cuando hay tantos problemas de ego en un gabinete de trabajo, comienza a sospecharse que el problema es quien eligió al equipo. Una persona puede equivocarse en la elección de un colaborador pero si hay un ranking de colaboradores con problemas, el mecanismo de selección está fallando. Sin embargo, Fernando González decide ser indulgente con Macri, y concluye con una frase demasiado genuflexa para un periodista con ambición de líder: "(...) como si tuviera pocos problemas con gobernar la Argentina, la administración de egos se ha convertido para el Presidente en un desafío inesperado en el arte resbaladizo de gobernar."

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