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GENTE

Preguntan por el mundo después de Obama (China quiere escribir la respuesta)

En el Gran Teatro Nacional de Lima, durante la Cumbre de Líderes del APEC-Perú 2016, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, confesó que le gusta comer batata o camote o boniato, tubérculo de origen latinoamericano del que China es el mayor productor del mundo. "He utilizado mucho el camote como ejemplo cuando he hablado con los líderes del mundo. Los camotes van a dirigirse a todos lados, pero siempre van a crecer de sus propias raíces, ese siempre será su origen. De manera similar, independientemente del nivel de desarrollo que alcance China, con sus raíces en el Asia-Pacífico, continuará contribuyendo al desarrollo y la prosperidad de nuestra región”. Para los presentes, excepto Barack Obama, un alivio. En el caso de Obama, una frustración porque él comprendió la importancia de articular un acuerdo comercial en torno al Océano Pacífico... pero Donald Trump decidió descontinuar los 6 años que Obama acumuló trabajando en su iniciativa.

"Pívot (en inglés, center), también denominado centro en algunas zonas de Latinoamérica, o 5 en la terminología empleada por entrenadores, es 1 de las 5 posiciones de un equipo en una pista de baloncesto (...) son, por lo general, los jugadores más altos de un equipo (...). En muchos casos, el papel principal del pívot es utilizar su tamaño para anotar y defender desde una posición cerca de la canasta. Un pívot que posee la estatura junto con el atletismo y habilidad, constituye un activo sin precedentes para un equipo. (...)".
Wikipedia

 

Como una de las piezas centrales de su legado, el presidente Barack Obama quiso dejar una intensificación de los lazos entre USA y sus aliados de la región Asia-Pacífico, lo que analistas llaman el “pívot de Obama hacia Asia” (uno de sus objetivos centrales era disputar el poder chino).

En este marco, fue en febrero que 12 países ubicados en la cuenca del Pacífico -juntos representan el 40% de la economía mundial-, firmaron el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP según sus siglas en inglés), que aún no ha sido ratificado. Para entrar en vigor, el acuerdo debe ser ratificado en febrero de 2018 por al menos 6 países participantes que, en su conjunto, representen el 85% de la producción económica del grupo, explica BBC Mundo.

El pacto tiene como objetivo profundizar los lazos económicos entre las naciones participantes, recortando las tarifas y fomentando el comercio para impulsar el crecimiento, pero además hacía énfasis en una mayor protección a la propiedad intelectual, el medio ambiente y los derechos laborales.

La idea es que si algún día China era invitada e entrar en el TPP, las reglas ya hubiesen estado escritas antes por Estados Unidos. “El acuerdo fue diseñado para crear potencialmente un nuevo mercado único, algo parecido a lo de la Unión Europea”, explica la BBC. Pero el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que cumplirá lo que ya había prometido en campaña: sacará a Estados Unidos del TPP, al que considera un “desastre” para el país.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, fue uno de los primeros en reaccionar al anuncio de Trump y dijo que sin Estados Unidos, el acuerdo no tiene sentido. “Ciertamente, como algunos han indicado, los demás países pueden seguir adelante con el acuerdo por su propia cuenta, pero ¿qué sentido tiene si ya no dispondrán del acceso irrestricto al mercado estadounidense?”, se pregunta en la misma dirección Karishma Vaswani, corresponsal de la BBC sobre temas de negocios en Asia.

China considera el pívot de Obama hacia Asia en general, y el TPP en particular, “un plan poco disimulado para frenar la potencia de crecimiento de China”, explica Carrie Gracie, de la BBC. El fin de semana pasado, la agencia oficial de noticias china Xinhua describió el acuerdo como el “brazo económico de la estrategia geopolítica de la administración Obama para garantizar el dominio de Washington en la región.” Por eso, el principal beneficiado de la postura de Trump con respecto al TPP, es China.

Del TPP al RCEP

Según la revista Expansión, en alianza con CNN, China “no espera el funeral del TPP” para empezar a promover su propio acuerdo. El presidente de ese país, Xi Jinping, no pierde tiempo: ya se ha reunido con líderes de Filipinas y Malasia, aliados tradicionales de Estados Unidos.

El sabado 19/11 y el domingo 20/11, en el marco de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrada en Lima (Perú), el Presidente chino, Xi Jinping, prometió a los líderes de Asia-Pacífico una mayor apertura de su mercado ante el panorama de un Estados Unidos más proteccionista.

“Si Donald Trump le da la espalda a las economías asiáticas, China está lista y dispuesta a llenar el vacío”, explica Expansión. Mireya Solís, investigadora del Instituto Brookings, dijo a la revista: “La posibilidad de que Estados Unidos se repliegue en su estrategia económica implica que China tiene más margen de maniobra para volverse el punto focal de los esfuerzos de integración regional.”

Además, según la investigadora del Brookings, el fracaso en la implementación del TPP dejará a USA muy mal parado en cuanto a credibilidad en materia de política asiática, y eso tendrá repercusiones económicas y geopolíticas significativas. Altos funcionarios de países del TPP como Japón y Australia girarán sus cabezas hacia China y las empresas estadounidenses podrían quedar en desventaja.

“En lugar de mirar hacia el oeste, hacia las granjas y fábricas estadounidenses, las naciones del Pacífico que buscan comercio e inversión extranjera mirarán hacia el este, hacia Beijing. Y, como el único jugador en el vecindario, China podrá establecer las reglas”, escribió Steven Keithley, en la revista The Diplomat.

Además, ella agregó que esto también abriría la puerta para que China continúe su patrón de avanzada sobre áreas disputadas del Mar del Sur de China, al mismo tiempo que una dependencia aumentada de países como Vietnam, Malasia y Filipinas en la inversión china, haría que esas naciones probablemente se vean obligadas a aceptar cualquier avance chino.

Según Expansión: “El plan de China, la llamada Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), es menor desde el punto de vista económico (N de la R: en comparación con el TPP). Abarca a 16 países que representan casi el 30% del PIB mundial y más de una cuarta parte del comercio mundial. Pero si tiene éxito, China estará en una posición más fuerte para encabezar una región de libre comercio en la región Asia-Pacífico más adelante.” 

El pacto propuesto por China tiene el mismo objetivo que el TPP en cuanto a la supresión de barreras aduaneras y no aduaneras pero es menos ambicioso en materia de desregulación. El RCEP incluye a las 10 naciones pertenecientes a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, Birmania, Singapur, Tailandia y Filipinas), además de China, Japón, Australia, India, Corea del Sur y Nueva Zelanda.

El comercio global se expande más lento que el PBI mundial por primera vez en 15 años

La oposición al TPP no empezó con Donald Trump. El acuerdo, que tomó 6 años de negociaciones, ya había sido duramente criticado durante la campaña primaria demócrata por el candidato Bernie Sanders, que luego perdió la nominación frente a Hillary Clinton.

Pero el mensaje anti-TPP ya había calado tan hondo que luego la propia Hillary tuvo que mostrarse en contra del pacto negociado por Obama. “Las chances de que Estados Unidos ratificara el TPP ya habían estado desapareciendo por la creciente oposición”, explica el semanario británico The Economist.

“Si Hillary Clinton hubiera ganado la elección, Obama podría haber hecho un empujón desesperado durante la última sesión del Congreso saliente, que empezó esta semana. Con el triunfo de Trump, que ha llamado al TPP un ‘trato terrible’, hasta esa esperanza ha desaparecido.”

Matthew Goodman, del think-tank Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales, le dijo a The Economist que considera el colapso del TPP un “duro golpe” a la política económica estadounidense en Asia. “Es también un golpe a la economía global. Durante los últimos años, los países ricos han recortado tarifas al punto de que los principales obstáculos al comercio son ahora las regulaciones que discriminan en contra de las compañías extranjeras. El TPP iba contra las barreras escondidas en las pautas de las contrataciones públicas y las restricciones a la inversión”, explica The Economist.

Para Jayant Menon, del Banco Asiático de Desarrollo, habría elevado la vara para futuros acuerdos comerciales. “Allí es donde yace la mayor pérdida”, explica Menon a la revista. Según la Organización Mundial del Comercio, este año el comercio global se expandirá más lento que el PBI del mundo por primera vez en 15 años.

Las exportaciones asiáticas, se espera que crezcan solo 0,3% este año en términos de volumen, explica The Economist, muy por debajo del promedio del 8% que hubo en los últimos 20 años. “Para los países más pobres, las exportaciones han sido desde hace mucho la manera más confiable de impulsar el desarrollo. Esa ruta ahora parece menos accesible.”

Si Trump cumple su amenaza de imponer tarifas temibles sobre los bienes chinos, las secuelas podrían fácilmente inclinar el comercio global hacia la contracción, advierte el semanario británico.

Tras la victoria de Trump, América Latina intensificará lazos con China

La esperada retirada económica de Trump tendrá como consecuencia también una mayor proyección latinoamericana hacia China, escribió Joshua Goodman de Associated Press.

“Una esperada retirada económica estadounidense de Latinoamérica bajo Donald Trump, está causando que los líderes de la región miren hacia la otra punta del mundo, a China, para recibir ayuda en aguantar los posibles vientos financieros en contra.”

El mismo punto señala Mac Margolis, de Bloomberg, para quien, frente al “desastre completo” que es la elección de Trump para la región (palabras del ex ministro de Exterior mexicano, Jorge Castaneda), Latinoamérica tiene una válvula de escape: China.

El gigante asiático es hoy el segundo socio comercial de la región, a cargo del 13,7% del comercio latinoamericano el año pasado, según el Banco Interamericano de Desarrollo. Brasil, Chile, Colombia y Perú suman más de la mitad de los más de US$ 263 mil millones que significó el intercambio ida y vuelta entre China y la región para 2014.

“Perú y Chile tienen acuerdos bilaterales con China, y Colombia y Uruguay están evaluando acuerdos similares. El recientemente electo Presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski eligió hacer su primera visita oficial a China”, escribió Margolis.

“Con Europa cerrándose y Estados Unidos con un signo de pregunta, China ha jugado su mano bien”, dijo Luiz Augusto de Castro Neves, ex embajador brasilero en China, a Bloomberg. “Ahora son ellos los que son jugadores globales, mientras los otros han quedado como proteccionistas y agresores.”

Xi Jinping estuvo de gira por Latinoamérica esta semana: pasó por Ecuador, Perú (adonde participó de la cumbre APEC) y Chile.En Ecuador, una economía dolarizada que lucha contra una gran recesión, Xi inauguró el viernes la mayor hidroeléctrica del país, que fue construida por una empresa china y financiada con parte de los casi US$ 8.000 millones que le fueron prestados al país desde 2007”, escribió Goodman.

“El tour de una semana termina en Chile, que recientemente abrió una sucursal de un banco chino controlado por el Estado que será el primer centro de coordinación de transacciones de América del Sur que operará en el estrechamente controlado yuan.”

En Venezuela, la estatal Corporación Nacional de Petróleo de China, firmó el jueves un acuerdo por US$ 2.200 millones para impulsar conjuntamente la producción de crudo, paso necesario para sacar al país de la escasez de alimentos que sufre y la inflación de 2 dígitos.

A pesar de que la victoria de Trump no ha matado definitivamente al TPP, el acuerdo ahora quedó muy complicado. Y los países latinoamericanos que iban a participar –México, Perú y Chile-, se verán seducidos por el gigante asiático, que quiere afianzar la presencia en la región que viene ostentando desde hace tiempo.

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