La prensa progre nacional, prendada aún de las alusiones hechas por su último candidato a Presidente en las elecciones del año pasado, Daniel Scioli, sobre las relaciones entre la venta de los preservativos Tulipán y el estado de ánimo de los argentinos por la crisis a la que los somete el gobierno que lo derrotó en el balotaje, asocia la actuación de Messi con el gel estimulante de erecciones marca Gimonte, que “se enciende cuando se apaga la luz”, según un recordado slogan publicitario.
“Jaajaja” se le festejaría la ocurrencia desde el medio de comunicación vigente por antonomasia, el Whatsapp, ahora con videollamadas para “oírte y verte mejor”, otro de los temas elegidos por Clarín para destacar en su tapa. El matutino, que de ver fantasmas la sabe lunga, cubre la mitad de la primera plana con la misma foto del festejo cargado de bronca del 10 que dieron los demás y afirma que, al brillar y ganar, los alejó.
El costo de las reformas
No tuvo la misma suerte, según refleja también en la portada, Mauricio Macri, quien sumó apoyos de los gobernadores para avanzar con la reforma electoral sin haber podido destrabarla. Flaco favor le hizo el ex CIA Edward Snowden, que filtró el espionaje de Estados Unidos y tuvo que refugiarse en Rusia, al declarar que “no hay ejemplos de que el voto electrónico pueda hacerse con seguridad”, otro factor de riesgo revelado que los K capitalizaron para bloquearlo.
El Cronista Comercial saltea esas especulaciones y prefiere ver el vaso medio lleno de las reformas acordadas con la oposición dialoguista de los gobernadores peronistas: la política y la del impuesto a las ganancias.
BAE Negocios muestra una concesión del oficialismo de introducir cambios y que habrá sesiones extraordinarias en el Congreso para tratarlas. Ámbito Financiero se sintoniza en las prioridades de su público y destaca que el Presidente firmó el proyecto de reforma al mercado de capitales que también justificará los viáticos extras de la prolongación del período legislativo.
La Nación no incursiona en los tiras y aflojes en el poder que sigue la agenda noticiosa e intenta diferenciarse con temas “propios”, tal y como el título que acompaña al de Messi en la parte superior, en el que pone de relieve que el blanqueo ya triplicó la cantidad de dólares en los bancos. Casi textualmente esa información había salido resaltada en los diarios económicos de la jornada anterior. ¿Son lectores distintos y por tanto no interesaría repetirse? Es cuanto menos discutible, dado que por el perfil de público que compra La Nación, muchos complementan el abastecimiento informativo con prensa especializada.
En distintas ubicaciones, todas las publicaciones de economía y negocios mencionan la baja que aplicó el BCRA en las tasas de referencia, las de Lebacs, para soltar un poco de circulante al consumo, por más inflacionaria que sea calificada estas medidas por la ortodoxia, que ve en cada billete un potencial riesgo de inflación.
Sin entrar en disquisiciones académicas, ¿alguien del gobierno no debería avisarle al ministro Juan José Aranguren que los tarifazos, naftazos, etc, no esperan monetarismos para anotarse en el cuadro de honor de la inflación que sigue el ahora “transparentado” INdEC? Mientras haya oligopolios tanto de abastecedores como de consumidores, por más minoritarios que sean en ambos lados del mostrador, la formación de los precios está asegurada por sobre cualquier cuenta de oferta y demanda de agregados monetarios. En todo caso, inciden en la distribución del ingreso, que basta con ver los índices de pobreza para inferir que no pega igual en los estratos sociales. Es un debate de nunca acabar en una economía moderna, en la que los recursos son muchísimo más escasos para unos que para otros.
Menos mal que Clarín le dedica a los lectores un nuevo capítulo de la saga de Lázaro Báez, esta vez por el lado la distribución de bienes del divorcio. Es a esta altura muy probable que algún productor esté trabajando para llevar a la televisión, tal como en su momento hizo el kirchnerismo con el Ceo del poderoso multimedios, Héctor Magnetto, en El Pacto, encarnado por el actor Mike Amigorena, quien ante presiones del grupo decidió abandonar la filmación. O con el capo narco colombiano Pablo Escobar, llevado al éter en la laureada serie El Patrón del Mal.
En los tiempos que corren, el marketing de la maldad se impone en las preferencias de las series de ficciones de una masa que parece resignada a ser sojuzgada por los violentos, los mafiosos, los corruptos, los delincuentes que se encaraman en los poderes para dictar sus propias leyes, sin pasar por los Congresos.
No hace falta haber visto la tapa de La Nación para identificarse con la creciente pesadilla que se refleja también en el formato de la pantalla chica. Para los que habitamos el Cono Sur no es ninguna novedad que es éste su hábitat predilecto. Lo reconoce en un documento la flor y nata de los funcionarios de seguridad y defensa de los países de la región, que presentarán en Brasilia un documento en el que reconocen que “nuestras naciones están perdiendo la batalla contra la criminalidad organizada transnacional”.
Y si lo dicen los que para eso están…