“Las cuentas de Ebisa con Yacyretá deben ser clarificadas y también se debería aclarar cuánto paga la empresa argentina por la energía retirada. Cuánto ya retiró, cuanto ya pagó, cuánto debe y desde cuándo”, enfatizó el especialista.
Hasta la fecha, que se tenga conocimiento, no existe un informe binacional donde esté registrado a cuánto el kilowatt hora fue reconocido por la Argentina la energía producida por Yacyretá y vendida en su mercado eléctrico. Mucho menos se saben los intereses y reajustes por no pagar en tiempo y forma por el retiro de dicha energía. Para Valdés, esto demuestra que los gerentes de la margen derecha menosprecian a la población paraguaya, a juzgar por sus actuaciones, por las que “en cualquier país serio ya estarían presos”.
Por su parte, el ingeniero Axel Benítez Ayala, técnico del sector eléctrico, lamentó que, pese a haber transcurrido ya una década, nada ha cambiado en la EBY y hasta ahora se mantiene la misma agenda con las actuales autoridades. “Si son los mismos argumentos del 2006 y pasó casi una década y nada ha cambiado, ¿por qué deberíamos apurarnos? Si Argentina sigue llevando hoy el 88% de la producción, inundando más del 80% de territorio paraguayo”, señaló Benítez, quien insistió en que el problema del país vecino no es la deuda, sino la energía que necesita.
Argentina
En la Argentina, el diario Clarín, vía su periodista Martín Bravo, anticipa mayores controles en los flujos migratorios:
"(...) Como en otras áreas, los funcionarios macristas adjudican a la herencia la falta de herramientas para un control adecuado de los ingresos al país: marcan que desde 2002 no había mejoras en la infraestructura de los pasos fronterizos. En Interior enumeran la implementación de una base de datos compartida con Interpol, la incorporación de dispositivos técnicos para detectar pedidos de captura y antecedentes penales, la tarjeta vecinal fronteriza (habilita el paso por 72 horas y hasta 50 kilómetros) ya en marcha para registrar los flujos en esas áreas, el control integrado con Chile y el programa de información anticipada de pasajeros como las primeras medidas que permitieron “aumentar el control en un 20%”. También la capacitación de unos 2.500 inspectores para cubrir los 263 pasos. “Nunca es suficiente el personal, son 9.500 kilómetros de frontera”, admiten. “Estamos estudiando el tema para que a la Argentina ingresen las personas que quieran trabajar pero no los que tengan antecedentes penales y ya sepamos la conducta que han tenido en sus países de origen”, aseguró Bullrich. “No queremos fomentar ánimos xenófobos, que están en la sociedad. Nuestro adversario a vencer es la migración irregular, no el inmigrante”, dijo Horacio García, director de Migraciones."