“La revisión es la base de partida para resolver los problemas de las empresas de distribución, mejorar la calidad de servicio, con mayor formación técnica de los trabajadores, más seguridad de suministro a precios competitivos y un aumento de inversiones, generación de empleo y acceso a nuevas tecnologías”, aseguró.
Y puntualizó luego que el objetivo de inversión de la empresa es de $14 mil millones en el próximo quinquenio, lo cual implica pasar de un promedio anual de mil millones en el período 2002-15 a $2.900 millones durante 2017-21.
Por su parte, Torres -de Edenor- precisó que las tarifas pedidas para los usuarios residenciales de menos consumo deben incorporar un 15% extra si se suman la actualización de costos al presente, mientras para las pequeñas industrias y comercios se solicita un alza de 49% (con 25% más para ajustarlas al presente).
El empresario propuso “tarifas justas y razonables” y un cuadro tarifario que incentive el uso racional de la energía, al poner valores unitarios crecientes en función del consumo.
A modo de ejemplo, dijo que un consumo de 300 kwh mensuales (que corresponde a una vivienda bien equipada y abarca a más de la mitad de los clientes), con impuestos y tarifa plena pasaría de pagar $241 a 317, y la suba puede morigerarse si el cliente ahorra el 10 o el 20% respecto del mismo periodo del año anterior.
“Más del 60% de nuestros clientes residenciales, y a valores ajustados a diciembre de 2016, pagaría un promedio de $231 con un máximo de 343”, aseguró Torres.
La revisión tarifaria, agregó, permitirá impulsar un programa de inversiones “de una magnitud nunca visto”, por más de $25.000 millones para los próximos cinco años, con el fin de mejorar la calidad de servicio a sus más de 2,8 millones de clientes y acompañar el crecimiento de la demanda de electricidad.