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Drones con ranas o competencia entre cerebros (¿?): El mercado se reinventa

El mercado sigue apostando a los drones, pero es necesaria una actualización. Por un lado, la Armada de los Estados Unidos buscan utilizar vehículos submarino no tripulados para encarar misiones de inteligencia. Por el otro, la ciencia sigue experimentando entre la unión de las órdenes cerebrales y los dispositivos electrónicos. Aquí, los resultados.

Si en tiempos pasados, cuando jugábamos con los autitos, en algún momento se nos cruzó el deseo de controlar ciertas cosas con el cerebro, bueno, los niños de ahora podrán hacerlo con los drones. ¡Y hasta organizan carreras!

"Todo depende de la concentración", advierte el experto en Informática, Juan Gilbert, quien creó la primera carrera mundial de drones controlados por la mente en la Universidad de Florida (USA).

El piloto solo necesita unos auriculares electroencefalográficos que registren la actividad del cerebro, un ordenador y un dron. El movimiento del aparato es posible gracias a la interfaz cerebro-ordenador, que mide las señales del cerebro mediante unos cascos con forma de diadema. Este dispositivo, que tiene varios lóbulos para medir factores como la atención y la concentración, envía la información al ordenador. Este la recoge y da la señal de despegar, aterrizar o girar a la izquierda o a la derecha.

"Quien logre una mayor concentración, podrá hacer avanzar aún más al drone", consignó.

En cuanto a la Armada de Estados Unidos, según confió el analista Kris Osborn al portal Scout Warrior, la estrategia emergente de drones busca utilizar vehículos submarinos no tripulados para llevar a cabo misiones de inteligencia, búsqueda de minas e incluso para encontrar y atacar blancos enemigos.

Según este experto, que cita a funcionarios militares estadounidenses de alto rango, pronto grupos de drones submarinos se encargarán de identificar y destruir submarinos y buques de superficie enemigos, buscar minas, recoger datos oceanográficos y llevar a cabo misiones de reconocimiento, mientras que un solo operario se ocupará de las funciones de mando y control a bordo de un buque o un submarino de la Armada.

"La idea es que un grupo de drones submarinos podrá identificar un submarino o buque de superficie enemigo a distancias muy superiores a la zona de detección normal, para después transmitir al instante los datos pertinentes a los sistemas informáticos y sensores a bordo de submarinos y barcos", explica el experto.

"Como resultado, los seres humanos a cargo del mando y control accederán a la información más rápido y de forma más eficiente, proporcionando a los comandantes más tiempo para tomar decisiones críticas", según explicó al autor del artículo, el contraalmirante estadounidense Robert Girrier, director de la Armada para sistemas de guerra no tripulados.

"En los próximos cinco años o así vamos a tratar de pasar de sistemas conducidos por seres humanos a los sistemas asistidos por seres humanos que son menos dependientes de las personas. La tecnología va a permitir una mayor autonomía", afirmó Girrier.

¿Será realmente posible?, ¿no estarán exagerando? En 5 años, la ciencia dirá.

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