> aires acondicionados, que siguen con reserva de mercado.
El denominador común de la trifecta electrónica lleva la marca Samsung, cuya licencia para armar en el país la tiene Industria Austral de Tecnología (IATEC), que pertenece al grupo Mirgor, fundado en 1983 por los entrañables amigos Mauricio Macri y Nicolás Caputo, y y que hoy éste último controla desde sus nuevas oficinas en la Bolsa de Comercio, siendo vicepresidente del Merval.
Cuando en 1994 Mirgor empezó a cotizar en la Bolsa, los hermanos José Luis (hoy fallecido), Jorge Antonio, Mónica y Nicolás consolidaron el 50% de las acciones de la compañía en la firma Il Tevere. El otro 50% pertenecía a Sociedad Macri, el holding de la familia del Presidente. En 1996, Socma saldría de la empresa. Hoy, el 52% está en manos de la familia Caputo, el 21% es de la ANSeS y el resto flota en el mercado.
No necesita más que levantar la cabeza para solazarse de que la acción de su empresa se va para arriba en la selecta pizarra del panel líder: acumuló 250% en un año recesivo como el actual, en el que el aperturismo económico de Cambiemos no le vaticinaba buenos augurios al régimen de Tierra del Fuego.
Hace dos años (junio 2014) Nicky había logrado que IATEC le agregara “pan caliente” al balance de Mirgor: los celulares Samsung y, cuando cualquiera hubiera supuesto que se recargaría el trabajo en la planta de Río Grande, la Unión Obrera Metalúrgica denunció un achicamiento del plantel porque “casi como llegaban en los containers salían embalados”, según los voceros sindicales.
Los tres amigos hoy encaramados en la cima del poder podría decirse que concibieron lo que en el marketing llaman win-win, o sea que todas las partes ganen, en abierto desafío al óptimo de (Vilfredo) Pareto, según el cual incrementar el bienestar de unos sólo es posible reduciéndoselo en igual proporción al resto.
El win-win del trío
De modo que las tratativas de Pancho con Tierra del Fuego, más que frotar la lámpara de la creatividad, apelaron a encender las velas de la amistad y que Macri pudiera cumplirle a la ciudadanía con su promesa de migración de smartphones hacia la ahora no tan nueva generación de celulares 4G (en el mundo ya pasaron por la 5 G y andan por la 6 y 7, sino ver a la “prohibida por derecha” iPhone de Apple), y Ricky hacer un buen negocio en su ensambladora austral, a la que además de los celulares le dejarán protegidos los plasmas y los aire acondicionados.
Antes que el mandatario iniciara su carrera política a partir de la presidencia del club Boca Juniors, hacía negocios con su primo Angelo Calcaterra y con amigos como Caputo. Pero una vez cruzado el Rubicon tuvo que cuidarse en que la amistad no se confundiera con intereses materiales y así le aseguró un día al periodista Jorge Lanata que durante su gestión en la Ciudad no le había dado un solo contrato a Caputo SAICyF.
Chequeado.com le retrucó que en todo caso SES SA, cuya mitad es de Caputo, sí ganó varias licitaciones millonarias de la gestión Macri, sobre lo cual recordó que el auditor General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ex legislador porteño por el Frente Progresista y Popular de Aníbal Ibarra, Eduardo Epszteyn, informó a este medio que desde 2008 SES SA recibió más de $1.200 millones del Gobierno porteño, ya sea en soledad ($700 millones) o a través de distintas uniones temporales de empresas (UTEs) entre las que participó SES SA.
El amigo invisible
A todo lo ya conocido acerca del vínculo entre Macri y Caputo, le falta la presencia de otro amigo invisible en el negocio: la AFIP, ya que “el impuesto a los dispositivos como porcentaje del costo total es de un 58%, el segundo más alto del mundo, después de Irán”, según explica un informe reciente de la GSMA, organización de operadores móviles, Groupe Spécial Mobile Association, consignado por el diario Clarín.
En la compañía, aseguran que hay un management profesional sin roces políticos, liderado por uno de los accionistas, Roberto Vázquez, ex marido de Mónica Caputo.
“El plan oficial de los celulares no le cambia nada el negocio a Mirgor: son unos 300 mil celulares en total sobre un mercado de 8 millones, de los que la firma de Caputo hace 2 millones”, relativizaron en la compañía.
¿Será así?
La carga impositiva sobre los aparatos, según calcularon, más que duplica la media mundial del 23%, sostiene.
Las cifras actuales del mercado de los smartphones compatibles con 4G en el país dan 7,7 millones y el objetivo del nuevo plan, según se explicó, es ayudar a sumar lo más rápido posible otros 10 millones de usuarios.
De ese universo, estiman en los despachos oficiales que 7 millones tienen teléfonos 3G y 8 millones aún utilizan teléfonos obsoletos 2G sin acceso a banda ancha móvil, de acuerdo con las cuentas que se ensayan en la nota de Clarín
A razón de $ 2.200 por unidad, ese potencial de 10 millones de usuarios nuevos inyectados al mercado devengarían $22.000 millones de recaudación para el fisco.
Al ser ésta un área ajena al alcance de Pancho Cabrera y como Ricky Caputo objetivamente obtendrá un beneficio empresarial del plan canje de 4G, ingresa a una nebulosa la pregunta de a quién se le habrá ocurrido que fuese el Ministerio de la Producción quien renegociara un replanteo en Tierra del Fuego.