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Basf iluminó el rincón vacío de la gestión Macri: la política industrial

No hay ni noticias en el Ministerio de la Producción de Francisco Cabrera de lo que sucede en una industria proveedora, directa o indirectamente, del 96% de las fábricas nacionales, como es la petroquímica, cuya producción, en la que alternan filiales de grandes jugadores globales, se encuentra estancada desde el puntapié inicial de la crisis mundial en 2007. Su impacto en el petróleo y el gas, que abastecen los insumos que produce, así como las industrias asociadas (aluminio, vidrio, etc.) y convertidores, afectó en cascada los precios y los volúmenes de la oferta tanto como la demanda en todas las latitudes. Una tomografía completa de su funcionamiento global consta en el balance presentado por la alemana líder Basf: aún con la leve mejora de la macroeconomía mundial de este año, que sigue sin dar certezas, las ventas le cayeron 24% interanual en el 2do. trimestre por la disminución del 7% en los precios químicos facturados, pero con el agregado de la situación particular de que desde setiembre cesó de comercializar y almacenar gas para pasárselo a la gasífera rusa Gazprom. En esta nueva etapa del país, Basf se mete de lleno en la explotación del gas a través de su petrolera Wintershall y, como YPF y Petrobras, la integra a la cadena de valor que desemboca en los productos químicos. Mira hacia una demanda interna dependiente anke inerte, pero también a la exportación, principalmente del socio mayor del Mercosur, Brasil, cuyas desventuras institucionales lo convierten en cliente obligado de nuestro país en la materia.

Los productos petroquímicos made in Argentina fueron los que más sufrieron el año pasado la caída de los precios promedio de la industria química y petroquímica, en línea con lo que sucedió en el mundo, según lo refleja el balance difundido por la número uno global en la fabricación de productos químicos, Basf.

La firma alemana líder logró obtener un rédito cash mucho mayor del negocio químico, aunque no fue suficiente para compensar las contribuciones significativamente menores del segmento petróleo y gas: en comparación con el segundo trimestre del año anterior, el EBIT se redujo €321 millones, alcanzando €1.700 millones.

Al efecto de la crisis internacional hubo que agregarle por estos lares la conjunción de cepo cambiario con déficit energético que rigieron durante la gestión K. Lo demuestra la comparación entre el 13% en que se redujo el abastecimiento local del panel general QyP, fuertemente influenciado por el sector petroquímico, y la suba del 2% que paralelamente registraron las ventas domésticas de las Pymes químicas. Involucra el rubro al metano, el propano, el butano, polietileno, polipropileno, úrea, plásticos, el asfalto o las fibras sintéticas, entre otros.

Por la mirilla del reporte enviado desde Ludwigshafen, Alemania, donde se erige la casa central de Badische Anilin- und Soda-Fabrik (Fábrica badense de bicarbonato de sodio y anilina), o Basf SE a secas, se puede atisbar hacia dónde las grandes corporaciones globales recomponen los negocios encadenados a las depreciadas materias primas, como el petróleo y el gas, tras la crisis mundial desatada a partir del estallido de la burbuja inmobiliaria estadounidense de 2007.

El Grupo químico alemán líder en la fabricación de productos químicos en el mundo, por encima de Dow Chemical Company y DuPont, tiene que agradecer que haber pagado menos impuestos en el primer trimestre le haya permitido remontar en su resultado operativo el retroceso del 29% en la facturación por la baja del precio del petróleo y del gas y la desinversión de la comercialización y almacenamiento de gas por intercambio de activos con la gasífera rusa Gazprom e inclusive cerrar el semestre con una mejora en el beneficio neto en su balance del 1,6% interanual.

Tras afrontar mayores amortizaciones y depreciaciones en el primer trimestre, la división química redujo el beneficio operativo un 36% y la del petróleo y gas, un 85%, y prevé para este año una notable reducción del volumen de negocios, desde los 70.500 millones de euros que tuvo en 2015. Morigeró la curva negativa una demanda sólida, especialmente por parte de la industria automotriz y la construcción, en un entorno macroeconómico que registró un leve repunte, por dos factores: el repunte del precio del petróleo y una mayor demanda desde fines de marzo. 

“Nuestras perspectivas para 2016 continúan siendo ambiciosas en el actual entorno volátil y difícil, y dependen en gran medida de la evolución del precio del petróleo. Teniendo esto en mente, continuamos focalizándonos en las medidas de contención de costos y restructuración que han demostrado ser efectivas durante la primera mitad de 2016. Nuestras recientes medidas de portfolio contribuirán al éxito de mediano y largo plazo de nuestra compañía” explicó Kurt Bock, presidente de la Junta de Directores Ejecutivos de BASF SE, al presentar los números de la mitad del año.

Los más de 150 años que lleva desde que puso la piedra fundamental el 6 de abril de 1865 en Mannheim con una sociedad anónima llamada "Badische Anilin- y Sodafabrik", que inicialmente producía tinturas y pocos años después sumó la de amoníaco para hacer fertilizantes y posteriormente la de plásticos, curtieron a Basf en la superación de crisis como la de 1930, dos conflagraciones bélicas mundiales, la guerra fría, el embargo petrolero y la actual originada en la subprime de EE.UU., al punto que capear el temporal hoy más de un objetivo es un tránsito hacia el futuro, como el rol de los plásticos en las industrias y la durabilidad de las baterías con la unidad de negocio del grupo llamada ‘Battery Materials’, desde la que se están desarrollan innovaciones, como las tecnologías litio-azufre y litio-aire, fundamentales para proyectos como el de los autos eléctricos. 

El lema “We create chemistry” la lleva a apostar en programas como el Creator SpaceTM como una gran oportunidad para acercarse a sus grupos destinatarios en temas de enfoque: energía, alimentos y vida urbana, sin descuidar su core business, que son los productos químicos, plásticos, de performance y para la protección de cultivos, hasta petróleo y gas.

Los intereses en Argentina

Basf levantó en la localidad santafesina de General Lagos, próxima a Rosario, su segunda planta latinoamericana de metilato de sodio, un catalizador que se utiliza para la producción de biodiésel, con capacidad de producción de 60.000 toneladas. La primera se encuentra en Guaratinguetá, Brasil. Refuerza de este modo su posición en América del Sur, continente que se estima abastecerá el 20% de la demanda anual de biodiésel del mundo (alrededor de 30 millones de toneladas).

Asimismo, en la región del norte de América latina cuenta con dos plantas en México, una en República Dominicana y una en Costa Rica, además de Panamá.

Pero en el país, a través de su rama petrolera Wintershall, se sumó a YPF y Petrobras e invierte en la producción de hidrocarburos para integrarla con el negocio químico, en el que se anotan jugadores de fuste, muchos de ellos globalizados, como PBB/Polisur (la de mejor performance en ventas); Dow, Solvay Indupa, Petroquímica Río Tercero, Carboclor, Lanxess Argentina, Akzo, Nobel, Atanor, Bunge Argentina,  Dak Américas Argentina, DuPont Argentina, Meranol, Monsanto, Petrobras Energía, Profertil, YPY, Petroquímica Cuyo, Petrokén, entre otras, y a las decenas de PYMEs productoras de químicos básicos y especialidades.

Hoy, la mayor expectativa en Argentina está puesta en el desarrollo del megayacimiento Vaca Muerta, de cuyas reservas más del 70% son de su especialidad, el gas.

La explicación más prosaica del porqué la gran industria química se inmiscuye en el negocio de sus proveedores petroleros es que, tras años de dependencia importadora del insumo, la inversión en el upstream del negocio argentino de hidrocarburos ha sido considerada excluyente para poder recuperar un autoabastecimiento inteligente de petróleo y gas, aunque se siga importando gas de Bolivia aún después del 2025.

Sólo así podrá asegurarse un suministro confiable de insumos energéticos para apalancar las inversiones ´aguas abajo´ del negocio de hidrocarburos, en cadenas de valor que multipliquen el valor del commodity, generando empleos de calidad y valor agregado en bienes intermedios de mayor contenido tecnológico, según el presidente del Instituto Petroquímico Argentino (IPA), Jorge De Zavaleta.

El diagnóstico que suministra es que “nuestro país requiere inversiones de magnitud para ampliar la capacidad instalada actual, fundamentalmente en olefinas (etileno, propileno), termoplásticos (polietilenos, polipropileno y PET, entre otros) y fertilizantes”.

El análisis sobre el impacto que tuvo nuestra economía y la crisis mundial que realizó para Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química y Energía José María Fumagalli, socio de FVS y Asociados – Consultores, remite a las consecuencias en el desempeño de los volúmenes producidos que pudo haber tenido, en particular, la crisis brasileña, lo cual plantea varios acertijos: ¿en qué grado el estancamiento obedece a un problema de tipo de cambio y en qué grado a que simplemente no hubo demanda? A lo que no ve otra respuesta que “continuar sin desmayos y sin pausas por la senda de la mejora de la productividad”.

Promediando hacia abajo

El balance de la actividad petroquímica en el país le coloca un cristal más oscuro para lo acaecido en el resto del mundo, donde en el segundo trimestre del año todo su conglomerado, que abarca a las filiales y empresas conjuntas en más de 80 países y la operación en seis plantas de producción integradas y otros 390 centros de producción en Europa, Asia, Australia, América y África, con 112.000 empleados en total, obtuvo aumentos considerables en ganancias del negocio de químicos y el segmento Petróleo y Gas arrojó resultados significativamente inferiores a los del mismo trimestre del año anterior.

La evolución es seguida de cerca también en los mercados de capitales, ya que las acciones de BASF cotizan en las bolsas de Frankfurt (BAS), Londres (BFA) y Zurich (AN).

El inventario al día de hoy en Argentina es que desde 2007 a 2015 la producción se encuentra estancada en torno de los 6/7 millones de toneladas como consecuencia principalmente de la insuficiencia de materias primas derivadas de los hidrocarburos y la energía.

“La balanza comercial repitió el saldo negativo de años anteriores. Llegó a u$s 2.500 millones. En 2010, con otro nivel de actividad, había sido de u$s 5.000 millones”, expresan desde la Cámara de la Industria Química y Petroquímica.

El sector genera un valor de la producción de u$s 25.000 millones por año, siendo el 12,3% del valor agregado de la industria, que da trabajo directo a 110.000 personas y derrama de 4 a 8 empleos indirectos por cada uno directo. Y al ser una “Agregadora de Valor” de la industria de los hidrocarburos (petróleo y gas natural y sus derivados), depende de que la oferta crezca significativamente para garantizar el suministro de materias primas que justifique una nueva ola de inyección de capitales, como sucedió entre 1995 y 2003.

Las expectativas actuales están depositadas en la gran oportunidad de que los dos socios más importantes del Mercosur tengan balanza comercial negativa en químicos y petroquímicos: el déficit brasileño es de u$s 40.000 millones, siendo sus principales importaciones los inorgánicos (28%), orgánicos (16%), resinas plásticas (9 %) y especialidades químicas de alto valor agregado, 46%.

El contexto internacional visto a través de los dos balances trimestrales de este año que presentó Basf indica:

-Ventas por €14.500 millones (-24%): mayores volúmenes, menores precios y efectos de portfolio significativamente negativos en el segundo trimestre; con excepción de Soluciones para la Agricultura, todos los segmentos contribuyeron al leve aumento en los volúmenes de ventas (+2%), mientras en el negocio de productos químicos, que comprende los segmentos de químicos, productos de performance y materiales y soluciones funcionales, el volumen aumentó un 4%. Se registraron efectos negativos cambiarios en todas las divisiones (-3%).

- EBIT antes de efectos especiales de €1.700 millones (-16%).

- Productos de Performance y Materiales y Soluciones Funcionales registran ganancias considerablemente mayores.

- Ventas y ganancias en Petróleo y Gas significativamente menores como resultado de los efectos de portfolio y de los menores precios.
Y que se confirman las previsiones para 2016 del Grupo:

-Considerable reducción en las ventas a causa de la desinversión en el negocio de comercialización de gas.

-Se espera que el EBIT antes de efectos especiales registre un nivel levemente inferior al de 2015.

Perspectivas para la totalidad de 2016

BASF mantuvo las expectativas para la economía global en 2016:

-Crecimiento del producto bruto interno: 2,3%.
-Crecimiento en la producción industrial: 2,0%.
-Crecimiento en la producción química: 3,4%.
-Un tipo de cambio euro/dólar promedio de U$S 1,10 por euro.
-Un precio promedio de la mezcla Brent de petróleo de $40 por barril.

Los negocios en los segmentos 

A €3.400 millones, las ventas en el segmento Químicos se redujeron en 15% en comparación con el segundo trimestre de  2015. Esto se debió principalmente a los menores niveles de precio en todas las divisiones originado en la disminución de los costos de las materias primas. Los volúmenes de ventas aumentaron en todas las divisiones, especialmente en Intermediarios. El EBIT antes de efectos especiales tuvo una disminución de €81 millones, registrando un total de €467 millones debido a los márgenes. Los costos fijos se mantuvieron al nivel del 2do. trimestre del año anterior.  Durante el 1er. semestre las ventas cayeron un 17% a €6.500 millones.  Principalmente a causa de los menores márgenes, el EBIT antes de efectos especiales cayó €342 millones a €932 millones.

En el segmento Productos de Performance, las ventas registraron €3.800 millones, un 6% de reducción en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Los precios cayeron particularmente como resultado de los menores costos de las materias primas y también debido a la constante presión sobre los precios en el sector de productos de higiene. Varias desinversiones registradas en 2015 y los efectos negativos de la moneda también contribuyeron a un menor nivel de ventas. Logramos crecimiento en los volúmenes. Debido a la reducción de los costos fijos y a los mayores márgenes en todas las divisiones y mayores volúmenes, el EBIT antes de efectos especiales aumentó €199 millones para alcanzar €503 millones. Durante el primer semestre se registraron ventas 6% por debajo del mismo período del año anterior que ascendieron a €7.600 millones. El EBIT antes de partidas especiales aumentó €231 millones, registrando un total de €1.100 millones.

En comparación con el 2do. trimestre de 2015, las ventas en el segmento Materiales y Soluciones Funcionales bajaron 4% a €4.700 millones.  Esto se debió en gran medida al resultado de la reducción en los precios de las ventas, originados principalmente en la disminución del precio de los metales preciosos.  Los efectos cambiarios negativos deprimieron las ventas en todas las divisiones.  Los volúmenes aumentaron, especialmente en la industria automotriz y en la de la construcción. El EBIT antes de efectos especiales aumentó en €77 millones a  €535 millones, apoyado en considerables mejoras en todas las divisiones, especialmente en Materiales de Performance.  Durante el 1er. semestre las ventas cayeron un 4% a €9.100 millones.  El EBIT antes de efectos especiales aumentó €102 millones en comparación con el primer semestre de 2015 y registró €991 millones.

En un mercado que continúa siendo complejo, las ventas del segundo trimestre del segmento Soluciones Agrícolas se redujeron un 13% a €1.500 millones en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Los menores volúmenes y los efectos negativos de la moneda fueron los factores clave para este desarrollo. Los precios aumentaron levemente. El EBIT antes de efectos especiales llegó a €320 millones, lo que representa una reducción de €45 millones, principalmente a causa de los menores volúmenes de venta. Durante el primer semestre las ventas cayeron un 9% a €3.200 millones. El EBIT antes de efectos especiales tuvo una disminución de €28 millones, registrando un total de €911 millones.

Las ventas del segmento Petróleo y Gas, que registraron  €617 millones, fueron 83% más bajas que durante el segundo trimestre de 2015, que había incluido €3.000 millones en ventas de las actividades discontinuadas después del swap de activos con  Gazprom. Las ventas se vieron limitadas además por los menores precios del petróleo y gas. La producción aumentó en términos generales, y especialmente en Noruega. El EBIT antes de efectos especiales se redujo en €337 millones a €94 millones, principalmente debido a los menores precios y también al aporte discontinuado del negocio de comercialización y almacenamiento de gas. En comparación con el mismo período del año anterior, las ventas del primer trimestre disminuyeron 86% a €1.200 millones. El EBIT antes de efectos especiales tuvo una disminución de €708 millones, registrando un total de €160 millones.

A €485 millones, las ventas del segundo trimestre en el segmento  Otros fueron 36% menores que las del segundo semestre del año anterior. Esto se debió principalmente a los menores precios y volúmenes del negocio de comercialización de materias primas.  El EBIT antes de efectos especiales disminuyó en €149 millones para registrar -€212 millones, principalmente a causa de los efectos de la valuación del programa de incentivos a largo plazo.

Durante los primeros seis meses de 2016, las ventas en el segmento Otros disminuyeron un 33% a €962 millones.  El EBIT antes de partidas especiales aumentó un €245 millones a un total de -€431 millones, en parte debido a una mayor incidencia de la moneda.

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