Retaceo en los depósitos
El Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano construyó un índice que surge de dividir el monto de depósitos a plazo fijo del sector privado por el de la base monetaria, tomando 1996 como referencia, con el que se propone medir la Confianza en el Sistema Financiero (ICSF). En junio le da una caída del 1% respecto de mayo, aunque un 2,6% de crecimiento con relación a igual mes de 2015.
La interpretación que brinda de estos datos en el comunicado de prensa es que “el retroceso experimentado refleja en su mayor parte el efecto de la expansión registrada en la base monetaria, no acompañada por un crecimiento paralelo de los depósitos a plazo fijo”. De hecho, subraya, “particularmente magro fue el aumento de los depósitos en pesos”.
El economista Víctor Beker, director del CENE, explica que “llama la atención el abrupto incremento registrado en la base monetaria en junio, cercano al 10%, luego de tres meses de fuerte contención. Ello tiene que ver con una política más laxa en materia de tasas de interés, que se tradujo en una menor absorción monetaria vía LEBACs”.
El título que le pone a esa conclusión: “Cae el Índice de Confianza en el Sistema Financiero por la expansión en la base monetaria pero no en los depósitos” sugiere que se trató de una pérdida de confianza de los ahorristas en los bancos, pero en realidad se trató de la consecuencia de que la inflación esterilizara el dinero en circulación, por un lado, que a la gente le quedara menos disponibilidad para constituir certificados de plazo fijo, que la tasa de interés les resultase menos atractiva, y que siga el fenómeno de migración hacia Lebacs de corto plazo, liderado por los depositantes mayoristas o más sofisticados, evidentemente tentados con el diferencial de tasas.
Entonces, más que una pérdida de confianza ese comportamiento con un arbitraje que se hace con la inflación, que lejos de ceder mantiene altas las expectativas.
El periodista económico Guillermo ‘Willy’ Kohan sostuvo, en ese sentido, que la decisión del Banco Central (BCRA) de mantener las tasas de Lebac “prende una luz amarilla o anaranjada” ya que aseguró “muestra que el plan económico está teniendo dificultades”.
Kohan planteó además que “la inflación no baja porque no baja la emisión monetaria” y consideró que el número difundido por el Indec para junio, que ubicó el costo de vida por encima del 3%, “es más que preocupante”.
El director del Indec, Jorge Todesca, enfocó la tasa de crecimiento de los precios desde otro ángulo: "No estamos teniendo una gran expansión monetaria ni tampoco procesos devaluatorios", precisó y se mostró "preocupado por los fuertes aumentos del sector privado porque el 60% de los incrementos vienen de ahí".
La explicación que se le encuentra en la City al descenso de interés en los plazos fijos, que pasaron de pagar, esta semana, del 28,65%, a 27,62%, a contramano de la inflación. Pero también hubo una merma en los plazos fijos más grandes del sistema financiero. La Badlar, que es la tasa de interés para los depósitos mayoristas a 30 días, cayó del 31,4% al 30,3% anual desde el día en que el BCRA decidió subir encajes, y parece ahora muy cerca de perforar el piso del 30%.
Las entidades consideran ahora que deberán compensar de alguna manera la última suba de encajes que resolvió el Banco Central (de un 4% en dos meses), lo que les exigió inmovilizar $ 47.000 millones.
Sucede en un contexto de freno en la actividad económica, caída de los salarios reales y floja demanda de créditos, lo cual, por un lado, impide a los bancos trasladar los aumentos de sus costos en las tasas que cobran por sus préstamos; y al mismo tiempo, se ven compelidos a acompañar la migración masiva de los ahorristas desde los plazos fijos hacia las Lebac (las Letras del BCRA), lo que limita fuertemente la liquidez que captan y pone un piso a los retornos que ofrecen a sus clientes.
Billeteras electrónicas
Se las promociona a las tarjetas de prepago lanzadas por MasterCard como inclusivas, tanto para las personas como para “nuevos rubros de comercios que puedan aceptarlas en un ambiente seguro y eficiente”, según Diego Newell, Director Senior de Desarrollo de Mercado, Argentina & Uruguay.
Tampoco el interesado debe gestionar personalmente la tarjeta prepaga en ninguna sucursal bancaria, ya que puede ser enviada directamente al domicilio del solicitante y se puede obtener asistencia vía el call center, email o redes sociales. Por lo tanto, no cuenta con gastos de mantenimiento ni de emisión de resumen.
Está dirigida asimismo a la administración de las finanzas de las empresas, ya que puede ser otorgada a los empleados para operar en la red MasterCard a nivel global y facilitar el control de los consumos y las rendiciones posteriores, mientras entre sus usos empresariales se destacan el pago de viáticos, el pago de nóminas y la realización de reembolsos, entre otros.
El dinero disponible para gastar es previamente cargado en la tarjeta y actúa como límite, además que los adultos podrán rastrear cada movimiento realizado por los menores a su cargo que la tengan.
A la vez, permite realizar transferencias inmediatas y sin costo las 24 horas del día entre tarjetahabientes Avanta, lo mismo que verificar el saldo disponible en la cuenta y seguir todos los movimientos realizados, a través de su aplicación para smartphones (disponible en Google Play y App Store), lo cual la convierte en la primera verdadera billetera digital de Argentina, según el comunicado que la promociona.
Tiene el mismo alcance en todo el mundo que una tarjeta MasterCard, y le evita a los viajeros cargar con efectivo en la billetera. Una ventaja adicional de contar con dinero disponible limitado es que fomenta el consumo responsable y ayuda a organizar las compras. Si se llega a perder o es robada, ante la denuncia se le restituye a su dueño al igual que el saldo que tenía.