"El mercado de petróleo ha pasado de prácticamente saturar los inventarios de crudo al déficit mucho más rápido de lo que habíamos previsto", dice Goldman, y apunta a que la clave de este cambio en los fundamentales la ha determinado tanto una demanda más fuerte como una importante caída de la oferta del mercado global.
El 17/04, una gran mayoría de las potencias petrolíferas se reunió en Doha (Catar) para acordar, sin éxito, una congelación de la producción. Pese al fracaso, los numerosos imprevistos terminaron por lograr lo que la política no pudo.
Entre los efectos inesperados, Goldman Sachs cita
> al devastador incendio forestal en Canadá, que le obligó hace unos días a paralizar parte de su producción de crudo, así como
> los ataques a oleoductos de Nigeria o los problemas de suministro en Libia, que provocarán un déficit en la oferta en la 2da. mitad de este año.
> USA, cuya producción cae un 8,4% respecto a los máximos alcanzados en 2015 debido a la oleada de bancarrotas en el sector como motivo de los altos costes del 'fracking' o 'shale'.
> China, que a consecuencia de su desaceleración económica no está consumiendo a los niveles esperados y se encuentra con los inventarios repletos provocando un descenso en la producción de sus proveedores.
> Venezuela, sumida en una profunda crisis económica por la que genera 188.000 barriles diarios menos.
El fin del periodo de superávit de oferta permitirá que los precios del barril tipo West Texas, de referencia en USA, aceleren su remontada, desde los US$ 45 que estimaba en marzo a los US$ 50 el barril para la 2da. parte de 2016. Eso sí, la firma estima que este repunte de los precios provocará un nuevo cambio al inicio de 2017: favorecerá un nuevo avance de la producción, lo que traerá de nuevo el excedente a principios del próximo año.
Goldman Sachs ha recortado su pronóstico del precio del crudo en el 1er. trimestre 2017 a US$ 45 el barril desde los US$ 55 anteriores, pero ve un alza hasta los US$ 60 para fines de 2017.