El informe confirma la pertinencia de la alarma de los obispos argentinos que en varias oportunidades se han referido a la venta y el consumo, pero también a la producción, como un verdadero drama nacional, en directa relación con el espíritu del capitalismo salvaje, la idolatría del dinero y la globalización de la indiferencia como factores “generadores de una cultura individualista centrada en el consumo”.
El 01/05, desde el púlpito del popular santuario de San Cayetano al que acuden miles de argentinos para pedir “pan y trabajo”, el presidente de la Conferencia Episcopal, José María Arancedo, apuntó el dedo contra el trabajo considerado como una mercancía, “un escalón en la cadena financiera”.
Después puso en guardia contra los efectos de “una inflación creciente” e insistió en la necesidad de crear puestos de trabajo y promover las inversiones. “No se podría estar uno o dos años en una inflación creciente. Eso tiene que encontrar una salida y eso también es cuestión de crear empleo, trabajo digno e inversiones”, declaró Arancedo, quien transita el 2do. mandato consecutivo como presidente de la Conferencia Episcopal, para el período 2014-2017.
Obvia es la crítica formulada por el “movimiento de sacerdotes para el tercer mundo”, que considera los primeros meses del gobierno de Macri –“desocupador serial” es la expresión que utilizan para definirlo- la confirmación de un modelo de desarrollo discriminatorio, contrario a los trabajadores y los sectores más débiles de la sociedad. Menos obvia la crítica de monseñor Jorge Casaretto, portavoz histórico de las instancias sociales de la Iglesia argentina con dos mandatos a la cabeza de Caritas y presidente de la Comisión Social del Episcopado hasta no hace mucho.
Casaretto advirtió que el objetivo de la “pobreza cero” que declara el gobierno de Macri no debe quedar solo en “declaraciones” sino “traducirse en acciones concretas”. Para afrontar con éxito la problemática de la pobreza “tiene que haber voluntad de terminar con los enfrentamientos y buscar puntos en común”. Y después agregó, dirigiéndose al presidente, que “esta voluntad no es del todo clara”.
Las advertencias al presidente Macri anticipan la presentación de un extenso documento que será publicado el jueves 12/06, elaborado por los obispos argentinos en vistas a la celebración del Bicentenario de la Independencia. El texto se anticipa como un documento comprometido, tanto para quienes lo proponen como para aquellos a los que está dirigido. Es el resultado de varios meses de trabajo, múltiples correcciones y retoques de último momento, y finalmente fue aprobado por cerca de100 obispos argentinos durante la última asamblea plenaria del mes de abril.
Ya se sabe que no será un diagnóstico descarnado sobre la realidad nacional. Enunciará una serie de premisas tomadas de la Doctrina Social de la Iglesia como aporte para la construcción de un país mejor. Pero no eludirá los puntos centrales sobre el modelo de desarrollo y los primeros resultados. (...)".