Por ejemplo, invocando la ridícula excusa de que podía derrumbarse un portón, fueron soldados los accesos que debía utilizar el ómnibus que transportaba al equipo ecuatoriano para obligarlos a caminar, haciéndoles así, en teoría, sentir que eran visitantes desde antes de ingresar al estadio.
Todavía sorprende las soldaduras en los portones, aún en las puertas secundarias de esas estructura enorme porque, de haber un riesgo verdadero de desplome, debía clausurarse, por lo menos, esa zona del estadio.
¿Dónde estaba la Policía Federal Argentina? ¿Y el control del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires? ¿Cuál fue el estudio que se hizo como para, con una soldadura, en teoría impedir un supuesto desplome de un gran portón? ¿Qué dijo la gente de Mantenimiento del estadio?
Sin embargo ocurrió algo mucho más grave: en la noche anterior al partido, ingresó una camioneta con los colores y leyendas de los vehículos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cargado de pirotecnia, de acuerdo a socios que se encontraban presentes en el anillo, tal como se llama en el estadio de River a los pasillos internos que permite la estructura tan original del olímpico Antonio Vespucio Liberti.
Uno de los socios afirma que, pese a la discreción aplicada por los transportistas, aparentemente supervisados por Gabriel Alejandro Marcili (alias 'Bengalita'), no todas las bengalas pudieron ser ingresadas al depósito del estadio.
Esta situación ameritaría que se revisaran con minuciosidad las filmaciones de las cámaras de seguridad que abundan en el estadio. ¿Podría hacerse un seguimiento del desplazamiento ese día de Christian Krom, presidente de la Subcomisión del Hincha?
Hay limitaciones y prohibiciones muy específicas sobre el material de pirotecnia en los estadios y otra vez la pregunta: ¿dónde estaba la Policía Federal? ¿Y las autoridades de control de la Ciudad?
Pero siempre puede ocurrir una pregunta peor: ¿Todo esto pasa sin que se entere el gerente general de River, Gustavo Silikovich?
Hábil para negociaciones comerciales -su pasado en McDonald's, Tenaris, Unilever y PriceWaterhouse así lo fundamentan- ¿qué sucede con Silikovich cuando hay que controlar la actividad cotidiana de la seguridad riverplatense?
Pero ni con la presión psicológica a los humildes ecuatorianos, River pudo hacer la diferencia....