El despliegue de Clarín sucede cuando Cristóbal López medita, desde hace un par de semanas, abandonar la sociedad Casino Club porque, según dicen que dice, entre furioso y temeroso, "son muchos los costos personales que estoy pagando cuando ni siquiera soy el principal accionista ya" (aparentemente es su estimación cuando incluye en la sociedad los intereses en los casinos flotantes de Costanera Sur y los tragamonedas del Hipódromo).
Allá él y sus socios (con quienes todavía no alcanzó un consenso, en parte porque uno de ellos se encuentra muy enfocado a la reapertura de una sala de juego en Florida, USA), pero es decisivo lo que, también en el diario Clarín afirma Nicolás Wiñazki, y le concede otro contexto tanto a lo que firmó Roa como al informe de Jorge Lanata:
"Mauricio Macri ha elegido un enemigo. Es Cristóbal López, el “zar del juego”, uno de los empresarios más poderosos del país, líder de un holding diverso y en expansión hasta hace pocos meses. Y con este endurecimiento le mandó un mensaje a otros empresarios.
El Presidente le hizo saber a fines del año pasado primero, y en las últimas semanas de modo más directo y contundente, que ya no obtendrá ningún beneficio estatal que esté por fuera de las normas estatales. El propio Macri le mostró a Cristóbal, con un gesto singular, que está dispuesto a enfrentarlo.
Durante la campaña electoral del 2015, Cristóbal llamó durante largo tiempo al entonces candidato a Presidente para tener una reunión con él. Sentía que sus teléfonos sonaban en habitaciones vacías. No obtenía respuestas a su pedido.
Macri lo convocó en una fecha extraordinaria: el mismo día de la elección en la que sería elegido Presidente, tal como consignó Perfil. Según fuentes del oficialismo y del entorno de López, la reunión terminó mal. (...)
El Gobierno mantuvo en los últimos tiempos un canal de interlocución con López.
Antes de asumir la Presidencia, Macri no cortó del todo los canal es de comunicación con López, siempre canalizados a través de empresarios amigos y funcionarios que tenían buena relación con el empresario. Pero las últimas reuniones de enviados del Gobierno con el “zar del juego” terminaron mal.
“Si me cortan los negocios dejó miles y miles de personas en la calle”, se enojó Cristóbal antes de que la disputa con el macrismo sea evidente, y tal vez, definitiva.
Macri, que no suele olvidar a quienes se convence que lo maltrataron de modo inaceptable entendió que tenía un nuevo enemigo,
Ya con el control del Gobierno, el Presidente detectó irregularidades en los negocios regulados por el Estado en los que participaba el zar del juego.
Como Jefe Porteño había padecido la intransigencia de Cristóbal para ser controlado en sus juegos de azar en la ciudad, suele contar el Presidente en la intimidad. “Siempre tuvo gestores de privilegio”, describió a López un ejecutivo del juego que lo conoce hace años. (...)".
Desde el Hipódromo se insiste en que hay recursos administrativos y en sede judicial en trámite para la regularización del reclamo de la Ciudad, tal como hay un plan de pagos de la petrolera OIL a la Afip. Y desde el Gobierno porteño afirman que hay cuestionamientos a ese comentario, etc. etc.
Pero no habría que desenfocarse sobre el fondo de la cuestión: si la cuestión es con López más que con Casino Club, es una cuestión diferente a si la cuestión es con el juego de azar en general (que sería una posición de numerosos religiosos, incluyendo los del clero católico apostólico romano).
Por eso hay que esperar a ese diálogo entre López y sus socios.