Para febrero se espera que el Gobierno comience a aplicar una reducción de subsidios del orden de los $105.000 millones en todo el año. Es decir que aumentarán las tarifas de luz y gas al consumo residencial y para las empresas, otro factor de impulso a la inflación.
El martes 19 de enero, se informaron las estadísticas porteñas que toma como referencia el Gobierno nacional y en lo que respecta a servicios, el alza en salud tuvo una suba de 12,23 por ciento. Otros servicios y bienes no alimentarios que subieron fueron: alquiler (2%), expensas (0,04%), comunicaciones (2,15%), útiles escolares (2,85%), artículos de limpieza (3,01%), esparcimiento (6,5%), cuidado personal (2,89%), indumentaria (3,47%), y electrodomésticos (5,09%).
La Asociación de Consumidores Libres, que dirige Héctor Polino, calculó que durante la primera quincena de enero los precios de los bienes de la canasta básica aumentaron 1,6 por ciento en lo que va del mes, mientras que diversas consultoras privadas estiman que la variación de precios terminará entre el 3 y el 4 por ciento en enero, según indicó el diario La Nación.
Los números contrastan con las expectativas del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, quien había dicho que los precios ya estaban en niveles previos a la aceleración que se disparó con el anuncio de devaluación de diciembre.
Juan Luis Bour, de FIEL, proyectó una inflación mensual de entre el 3 y el 4 por ciento; Luciano Cohan, de Elypsis, estimó un 2,5 por ciento para enero. Una suba de ese tipo se montará sobre el 2,9 por ciento de noviembre y el 3,8 por ciento de diciembre, según datos de Bein.
En tanto, la vicepresidenta Gabriela Michetti afirmó que el gobierno nacional sigue con detenimiento la marcha de los precios, a causa de las alzas registradas durante los últimos días, al tiempo que adelantó que en ese marco se está “considerando” la posibilidad de abrir la importación de carne vacuna.
“Hay mucha preocupación del gobierno por el tema precios. Nos preocupa en particular y el gobierno lo está siguiendo”, agregó sin dar mayores precisiones.
Por su parte, ayer (20/01) el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, aseguró que ese organismo "no piensa en dólares sino en la inflación", ya que en función de ello, dijo, se arma la política monetaria.
"Tenemos que empezar desdolarizando la mente del Central, que la gente entienda que el Central no piensa en dólares sino en precios. Cuando la gente se dé cuenta que piensa en eso, va a entender que los precios tendrán una tesitura independiente de lo que pase con el dólar", sostuvo el funcionario.
Pocas precisiones e ideas para un fenómeno heredado del kirchnerismo que podría tomar un impulso alarmante.