La sanción a la que se exponía en Barcelona era de 60.000 euros, incluso con la posibilidad de que se cerrase alguna parte del Camp Nou, aunque los hechos se circunscriben al estadio olímpico de Berlín donde se jugó la final de la Liga de Campeones.
El equipo catalán asumió la sanción de 30.000 euros y argumentó que trataría de llevar a cabo una acción pedagógica en la UEFA para explicar por qué aficionados del Barcelona acuden a los estadios portando la bandera independentista catalana.
No obstante, en su comunicado tras conocer la sanción, el club aseguró que no estaba de acuerdo con la misma al recordar que el delegado que estaba presente en el partido “calificó de excelente el comportamiento de los socios y aficionados del Barça, antes, durante y después del partido, tal como detalló en su informe”.
A pesar de la acción diplomática desplegada por el Barça, tras el primer partido de la Liga de Campeones de esta temporada, el Camp Nou recibió con una gran silbatina el himno oficial de la competición y muchos aficionados volvieron a exhibir las banderas.
Tras aquel partido contra el Bayer Leverkusen, la sanción fue entonces de 40.000 euros, lo que impulsó al club catalán a buscar la vía judicial deportiva.
La UEFA, a la espera de que el proceso judicial se resuelva, llevó a cabo una tregua sancionadora, lo que propició que en los siguientes partidos en el Camp Nou no hubiese sanción, aunque los delegados hicieron constar en sus actas que se seguían exhibiendo banderas independentistas.