Así, desde la mañana hasta las seis de la tarde «sólo han ingerido el 37% de toda la comida del día». Es decir, durante las horas nocturnas, el paciente ingiere más de la mitad de las calorías. ¿La causa del síndrome? «El incremento del estrés nocturno», apunta la doctora Rosa Calvo investigadora del Instituto Tomás Pascual de Madrid. De hecho, en los análisis realizados, los «comedores nocturnos» presentaban una presencia alta de cortisol, la hormona del estrés.
“Se caracteriza por una hiperfagia nocturna, se llega a ingerir más del 35% de las calorías totales después de la cena. El horario de esta conducta es variable y puede extenderse hasta las dos y tres de la mañana con una frecuencia de tres y cuatro veces por semana. Existe una fuerte necesidad de comer y por otra parte, lo consideran necesario para poder conciliar el sueño”, explica Ana Palacio, nutricionista del Centro de Tratamiento de la Obesidad de la Universidad de Chile.
Pero también podría deberse por una mala relación con los alimentos, un problema que a muchas mujeres les pasa, sobre todo a adolescentes, quienes viven constantemente contando calorías y la forma más eficaz de quemarlas.
También se le asocia cuando una persona trata de aparentar que come adecuadamente, pero cuando está sola, se lo devora todo.
“La prevalencia de este trastorno es más frecuente en mujeres (66%), cuya causa permanece desconocida. Con respecto a la edad se manifiesta regularmente durante la adultez temprana con edad media de 39 años, y en personas con índice de masa corporal de sobrepeso y obesidad”, agrega la especialista.
Por lo general, los signos incluyen saltarse el desayuno, comer la mitad o 3/4 de las calorías diarias después de la cena y despertar durante la noche para comer y volverse a dormir. Se tiene gran inapetencia durante la mañana y un enorme apetito durante la cena y por la noche.
Sin embargo, aún se debate si la etiología es psicológica o fisiológica. “La depresión se ha asociado con este síndrome. Aproximadamente el 75% de los pacientes comedores nocturnos han experimentado alguna forma de depresión en algún momento de la vida”, sostiene Palacio.
Hay que tener en cuenta que el síndrome del comedor nocturno no se relaciona con el trastorno por atracón, ya que en éste se intenta calmar la ansiedad o se canaliza la euforia mediante pocas comidas, pero muy copiosas que además se producen en cualquier momento del día, no sólo de noche.
Las personas con síndrome de comedor nocturno? desayunan y consumen todas las calorías diarias 3 horas antes de acostarse. A menudo, no comen suficientes alimentos durante el comienzo del día porque no tienen hambre después de una noche de atracones.
Aumenta los niveles de melatonina. La melatonina es una hormona que hace que sientas sueño. La Journal of the American Medical Association establece que los niveles de melatonina son más bajos en las personas con este síndrome. Un estómago lleno hace que sea más fácil conciliar el sueño, por lo que aquellos que no tienen suficiente melatonina de manera natural para ayudarles a caer fácilmente en el sueño, dependen de los alimentos.
Aprende a manejar el estrés. El síndrome del comedor nocturno se asocia con el estrés. Cuanto mayor sea el nivel de estrés experimentado por alguien que es propenso al NES, peor se puede volver el síndrome.
Recomendaciones:
Aumente la actividad física, tanto en el trabajo como durante el tiempo dedicado al ocio. Camine diariamente, o cuatro veces por semana, durante 40 minutos.
Consulte a un psiquiatra para que lo evalúen por depresión. El síndrome del comedor nocturno es a menudo provocado por o relacionado con la depresión, según Jennifer Lundgren, doctorado en investigación del Departamento de Psiquiatría de la Penn. El trastorno a veces se puede tratar con medicamentos antidepresivos. O con terapia sin medicación.
Visita a un especialista en trastornos alimentarios. Si no puedes detener el síndrome del comedor nocturno, consulta a un especialista en trastornos alimentarios para que te ayude a determinar los pasos necesarios para superar este trastorno y formar una relación sana con la comida.
Qué hacer para combatir esta ansiedad que culmina en atracón
Mientras estás en pleno apogeo es complicado detenerte, ya que te encuentras en un estado de descontrol emocional. El mejor momento para actuar es después y servirá para prevenir futuras recaídas. Se trata de que te preguntes qué necesidad está cubriendo la comida que has ingerido compulsivamente y la satisfagas. A continuación, tienes algunas claves para facilitarte la tarea.
Clasificación de alimentos y su representación simbólica o necesidad interna que cubren
Azúcar: tener la necesidad de ingerir cualquier alimento dulce, denota una necesidad de cariño.
Sal: el consumo de comida salada significa necesidad de normas, estructura.
Picante: un antojo de comida picante en exceso evidencia la necesidad de vivir experiencias, de movimiento.
Cómo llevarlo a la práctica
Ahora que ya conoces las principales claves simbólicas del dulce, el salado y el picante, debes ser consciente de los ámbitos de tu vida en que tienes estas necesidades.
Una vez los hayas identificado, piensa de qué manera puedes cubrirlas. Por ejemplo, si tu ingesta de azúcar está provocada por una falta de cariño a nivel de pareja, muéstrate más cariñosa con ella. Si por el contrario, tu falta de cariño la relacionas a no tener pareja, empieza por mostrar afecto a tus allegados: familia, amigos, compañeros de trabajo… Verás como así reduces tu necesidad de comer azúcares.
Por otro lado, si tus atracones son de comida más bien salada, debes buscar ese ámbito que se encuentra caótico y desordenado y establecer unas normas.
Cuando tu objeto de abuso sea el picante, crea nuevas cosas, muévete, haz ejercicio, visita nuevos lugares y estarás paliando esa necesidad.
La importancia del por qué
La ingesta de comida es otra de las formas que tenemos de expresarnos. Tanto la manera en que comemos (compulsiva, pausada, a trompicones) como el alimento elegido, nos dan una información muy valiosa sobre nosotros mismos: cómo estamos, qué nos falta. Si no nos gustan nuestras acciones o no son sanas para el cuerpo, pero conocemos el porqué las llevamos a cabo, podremos encontrar un modo distinto de saciar esas necesidades internas que todos tenemos en un momento dado. Es perfectamente normal sentir falta de cariño, de estructura, de movimiento, pero tenemos que encontrar otra forma de canalizarlo que no sea la ingesta compulsiva de alimentos.
Cada uno puede liberar su imaginación para encontrar nuevas maneras de endulzar, salar o añadir picante a su vida en sentido figurado.
Anímese a dejar un comentario contando su método para que los demás podamos ponerlos también en práctica. Y podamos desandar hábitos nocivos y practicar nuevos y buenos hábitos. JB