A mediados de año, el Gobierno y las terminales agrupadas en la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) habían acordado que el BCRA les vendería hasta US$200 millones por mes -a liquidar en un plazo de 14 días hábiles- para pagar la importación de autopartes y vehículos.
En los hechos, ese tope de US$200 millones por mes fue cubierto sólo durante el mes de julio. De ahí en más, a medida que se iba acotando la venta de dólares para importaciones en general, el ministro Axel Kicillof también fue reduciendo el cupo para las automotrices.
“El sector había acordado US$ 200 millones por mes, de ahí los bajaron a US$150 millones por mes, luego a 100 y ahora a 48”, señalaron en una de las empresas que lideran el ranking de producción de ADEFA. “Con esto es imposible sostener, ya no la importación (de vehículos) sino la propia producción”, agregaron, según cuenta el portal de noticias.
De acuerdo a ese medio, prácticamente todas las plantas automotrices están apelando a suspensiones encubiertas, bajo la figura de paradas técnicas, para compensar tanto la caída de la producción -por la menor demanda de vehículos desde Brasil- como por la entrega a destiempo de algunos repuestos, según afirmaron a este diario directivos de dos de las terminales.