Ésta última novedad, sumada a las declaraciones del representante de Carlos Sánchez, encendieron la ira de D'Onofrio y otros dirigentes influyentes de la institución. Si bien no pudieron aclarar la cuestión cara a cara con el principal protagonista, que estuvo afectado a la Selección de Uruguay por las Eliminatorias Sudamericanas, tienen pensado declararle la guerra a él y al club que se lo llevará.
Los aztecas aprovecharon la dilatación de las conversaciones entre River y Sánchez por el acuerdo en la extensión de un vínculo que llegará a su fin el 31 de diciembre, pero jamás se contactaron con sus pares argentinos para hacerles saber que avanzarían con una propuesta seria en la mesa de negociaciones.
Por otra parte, Carlos Sánchez adelantó que “el jueves me pongo a disposición de Gallardo. Tenemos que dar vuelta una serie de Copa Sudamericana y después pensar en el Mundial de Clubes”. Y agregó que de River se va “feliz porque conseguí todo lo que nos propusimos. Más no puedo hacer. Cumplí todos los sueños que me propuse cuando llegué”.
“Todos tenían la ilusión de renovar el contrato, pero la oferta que llegó era irresistible. Tengo 31 años y quería aprovechar esta oportunidad. Sabemos cómo son los dirigentes, que quieren que el jugador se quede. Pero me hicieron una gran oferta, tengo una familia, siempre queremos lo mejor para mí y mi familia”, declaró Carlos Sánchez. La de Rayados de Monterrey, el que será su nuevo equipo el año próximo y que le ofreció un contrato de unos 3 millones de dólares por tres años.
Clave en el ascenso del 2012, determinante en la Copa Sudamericana y figura en la obtención de la ansiada Copa Libertadores, Sánchez será dirigido por el Turco Antonio Mohamed en el conjunto mexicano. Su contrato superará el millón de dólares por año, una cifra que contados jugadores perciben en el fútbol argentino.