Esto obligó a Martino a realizar un enrosque y colocar a Otamendi de primer central en vez de disponer allí a Martín Demichelis, para que Funes Mori ocupe la plaza de segundo zaguero.
El gran desafío pasará entonces por afrontar el clásico sudamericano con la mitad de los jugadores de campo titulares (Zabaleta, Garay, Pastore, Messi y Agüero) ante un Brasil que, por contraposición, contará con el regreso de Neymar, luego de cumplir con la sanción de cuatro jornadas que le fue aplicada por haber sido expulsado ante Colombia por la Copa América de Chile y dos de las cuáles debió purgarlas en estas eliminatorias.
Ante este panorama Martino optará por un eventual ‘triple cinco’, aunque él considere que Banega puede posicionarse en todas las ubicaciones de la media cancha, lo que significará que los brasileños de Dunga procurarán saltearla rápidamente para que de tres cuartos en adelante Neymar tenga chances de encarar en el mano a mano a los centrales argentinos.
En esa posición, Mascherano es titular indiscutido, Biglia también tras su ausencia en el Defensores del Chaco y Banega, que viene de marcarle un gol al Real Madrid, tendrían la posibilidad tan deseada de arranque. Al menos así lo está probando en la práctica.
Facundo Roncaglia haría las veces de lateral derecho, Marcos Rojo reaparecerá por la izquierda y las esperanzas ofensivas se depositarán en Gonzalo Higuaín, uno de los más cuestionado con la derrota en la Final de la Copa América ante Chile. La excelsa versión del Pipita en el Calcio, liderando con un notable promedio de gol al Napoli, sería la llave para recuperar la posición de máxima referencia. Mientras que la única duda persiste entre la inclusión de Ezequiel Lavezzi o Ángel Correa para terminar de completar el ataque.