"Mientras las políticas basadas en el consumo interno motivaron el crecimiento exponencial del parque automotor en el país, pasando de 10.147.931 en el año 2000 a 13.580.831 en 2015, el acceso al expendio de combustibles se volvió cada vez más limitado por el cierre continuo de estaciones de servicios", describe el trabajo.
El presidente de Cecha, Carlos Gold, cree que hay varios factores que explican la reducción del negocio, pero destaca al congelamiento de precios que se impuso durante varios años de la década pasada como el factor más determinante. "Desde 2002 y 2003 la rentabilidad de las estaciones de servicio comenzó a caer por un tobogán por el incremento de costos, principalmente por los ajustes salariales, y los bajos precios", explicó. " De marzo de 2005 a 2015 los salarios subieron un 1900%, pero los combustibles aumentaron 600%", agregó.
El declive tampoco hizo distinciones de empresas. Las tres más grandes sufrieron el golpe por igual: YPF contaba con 2534 estaciones de servicio en 1999 y hoy tiene 1527; Shell pasó de tener 1077 en 1999 a 618 en 2015 y Esso (hoy Axion), de 977 en 1999 a 500 en 2015.