El tema es que aparecen denuncias en catarata el día después de que los hechos salgan a la luz, pero la verdad que la UIF está para hacer una investigación preliminar y de prevenir el lavado de dinero, y esto evidentemente no se está logrando, y Sbattella es el máximo responsable de que esto suceda.
El Diario Hoy recuerda en la nota que sigue el pasado montonero de Sbatella a su actualidad como “garante de la impunidad”:
El titular de la UIF, José Sbattella, suele jactarse de su “militancia setentista” que incluyó acciones en grupos ligados a la guerrilla que fueron echados por Perón de la Plaza de Mayo y levantaron las armas para combatir al presidente que había sido elegido en 1973 con el 61,85% de los votos.
Sbattella comenzó su “militancia” en la agrupación estudiantil ANCE de la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata, espacio que confluyó posteriormente en la llamada Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), donde supuestamente participaba Néstor Kirchner cuando era estudiante de Derecho de la UNLP.
Pepe, en los ´70, también formó parte de la agrupación Peronismo de Base, una de las organizaciones de superficie de Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), un grupo guerrillero que se fusionó con Montoneros. Distintas fuentes consultadas por Hoy afirmaron que Sbattella ascendió algunos escalones en la estructura guerrillera y hasta habría formado parte del área de Inteligencia. En lo que parece ser una paradoja del destino, quien hace más de 40 años formó parte de los ataques subversivos contra un gobierno democrático, actualmente tiene entre sus funciones –en la Unidad de Información Financiera- el combate contra “el financiamiento del terrorismo”.
Con el retorno de la democracia, Sbattella buscó reciclarse en la función pública. Fue Director de Rentas durante la gobernación de Antonio Cafiero en la Provincia y compartió funciones con su mujer, Mónica Carné, que se desempeñaba como directora de Recaudación. Cuando Cafiero perdió la posibilidad de ser reelecto en la Provincia, el ahora titular de la UFI no dudó en reciclarse con el duhaldismo, en la época más oscura de la provincia de Buenos Aires en lo que se refiere a los negociados y al saqueo que sufrió la provincia. Concretamente, en 1998, Sbattella desempeñó funciones en la intervención de la Policía bonaerense.
De la mano de Balestrini, Pepe recaló en el Mercado Central de la Ciudad de Buenos Aires.
La llegada del kirchnerismo, encontró a Sbatella cumpliendo funciones en el Ente de Regulación de Servicios Públicos y luego pasó a desempeñarse como director la Aduana, un organismo con alarmantes niveles de corrupción, cargo al que había llegado de la mano del duhaldismo y del no tardaría en salir eyectado luego de una interna con el entonces titular de la AFIP, Alberto Abad. Sbattella fue reemplazado por el ahora titular del organismo recaudador, Ricardo Echegaray, con quien años más tarde confluiría en las acciones orquestadas por el gobierno para apretar a críticos y opositores.
“Muchos empresarios se quejaban ante el gobierno de sus prácticas extorsivas”, dijo a Hoy una fuente calificada que, casualmente, actualmente cumple funciones en el mismo ministerio que aglutina a la UIF.
Por último, el tercer artículo sobre Sbatella; “El protector de Lázaro Báez y Amado Boudou que camina por La Plata”:
José Alberto “Pepe” Sbattella, tiene cuatro domicilios en nuestra ciudad (ahora estaría viviendo en el country Campos de Roca, sobre la Ruta 2) y acumula numerosas denuncias como titular de la denomina Unidad de Información Financiera (UIF), un organismo que debería dedicarse a combatir el lavado de dinero.
Sbattella, en lugar de investigar si hubo lavado de dinero en la compra de la ex Ciconne, no duda en defender al vicepresidente: “No hay documentación que vincule a Boudou con el levantamiento de la quiebra de la ex Ciccone”, afirmó el año pasado sin sonrojarse. La realidad no tardó en mostrar que el economista platense es un verdadero encubridor: el juez Ariel Lijo dio por acreditada las pruebas y procesó a Boudou y al ex jefe de asesores de la AFIP (mano derecha de Echegaray), Rafael Resnick Brenner, que ahora están cerca del juicio oral.
Además, la UIF está bajo la mira judicial ya que habría protegido a Lázaro Báez al retener indebidamente, durante cinco años, Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) relacionadas con Lázaro Báez. Por eso, en 2014, el juez federal Claudio Bonadio allanó las oficinas del organismo en busca de la documentación que debería haberse enviado a la Justicia. Apuntaba a desentrañar sospechosas y millonarias transferencias de dinero de empresas - vinculadas al presunto testaferro K- por un total de 180 millones de pesos. Las operatorias las habría realizado Báez con la financiera Invernes, de Ernesto Clarens.