Lo escuchaba Fernández, quien lleva sobre sus espaldas las acusaciones de Martín Lanatta, condenado por el triple crimen de General Rodríguez. Lanatta lo vinculó al tráfico de efedrina y de ser el autor intelectual de los asesinatos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, ocurridos en 2008.
Por ese motivo, algunos observadores creen que Fernández será un agente tóxico en la boleta que encabezará Scioli que reducirás sus posibilidades de ganar en primera vuelta.
Otros consideran que sólo por su mala imagen, Aníbal le restará entre 6 y 8 puntos al caudal que pueda obtener el exmotonauta en octubre. Ese cálculo lo hizo el mismísimo Carlos Kunkel, aunque hay que tomarlo con pinzas: en ese entonces trabajaba para la candidatura de Julián Domínguez, quien fue derrotado el domigo por el jefe de Gabinete de Cristina Fernández.
Aníbal fue recibido en la tarde del lunes por la Presidente. Fue acompañado de su compañero de fórmula, Martín Sabatella. La victoria de Fernández fue una victoria personal de CFK. Ella apostó por él al defenderlo por cadena nacional de lo que a su criterio fue un "mecanismo antidemocrático" para perjudicar a su jefe de Gabinete en el tiempo electoral.
Un gesto que no tuvo ni siquiera con su vicepresidente, Amado Boudou.