No obstante, esta elección también pone en juego las bancas de cuatro senadores que son aliados habituales del oficialismo.
De esta manera, el FPV alcanzaría un interbloque de 48 senadores, que sobre el total de 72 bancas equivale a un control de las dos terceras partes de la Cámara.
En tanto, Cambiemos estaría engrosando significativamente su bloque de diputados nacionales, ya que arriesga apenas 19 bancas y, de acuerdo a los resultados parciales, estaría obteniendo 43, esto es, 24 bancas más de las que ya tenía.
En la Cámara Alta, el radicalismo se enfrenta a una prueba de alto riesgo, ya que sobre un total de 13 senadores renuevan 9 .
De acuerdo con los resultados parciales, todo el Frente Cambiemos (que incluye al PRO, entre otras fuerzas significativas) estaría alcanzando un total de 8 bancas, con lo cual es evidente que la bancada radical va a sufrir pérdidas en el Senado.
Pese a que en los últimos meses moderó sus expectativas por el retroceso en las encuestas, igualmente el frente Unidos por una Nueva Argentina, que reúne al massismo y al delasotismo, aumentará en buena medida su representación en la Cámara Baja, ya que apenas pone en juego siete senadores (teniendo en cuenta que el massismo es un espacio surgido en 2013) y estaría accediendo a 16 escaños.
Por su parte, el Frente Progresista apenas logró disputar en la contienda electoral, al obtener sólo 3 legisladores para la Cámara Baja.
Considerando que ponía en juego 9 bancas correspondientes al partido GEN, Socialismo y Libres del Sur (en su momento motorizadas por la gran elección de Hermes Binner del 2011), su actividad legislativa se verá reducida en 6 bancas.