• En el plano local, la restricción crediticia y el gasto desbocado podrían obligar a una explosión en la emisión primaria.
• Una aceleración brusca en la emisión añadirá nueva presión sobre el mercado cambiario.
• A su vez, un aumento en la demanda de dólares retraerá aun más la actividad, agravando el déficit fiscal.
• Cabe destacar que el progresivo deterioro del ratio masa monetaria / reservas pone en evidencia la precariedad del actual escenario cambiario.
• Sin descontar importe alguno de las reservas brutas —US$ 33.795 millones a la fecha del último balance semanal (junio 9)— y tomando la base monetaria en términos estrictos —$ 490.976 millones—, el tipo de cobertura se ubica en $ 14,50, esto es 50% por encima del tipo oficial.
• Si se relacionan las reservas brutas con el M1 Privado, el tipo de cobertura asciende a $ 16,10.
• Tomando el M2 Privado, la cobertura ocurre en $ 21,90; y el M3 Privado queda cubierto en $ 32,70.
• Si descontamos de las reservas brutas los swaps, los CEDIN, los pagos de deuda bloqueados, los DEG, las LEBAC en dólares y una estimación muy conservadora de importaciones pendientes, arribamos a un nivel de reservas netas efectivas de US$ 7.055 millones.
• Computando salidas de reservas por al menos US$ 5.000 millones hasta diciembre, se puede apreciar que las reservas netas lleguen a fin de año prácticamente agotadas —aunque no se puede descartar que terminen en terreno negativo; esto es, quemando divisas que no son del BCRA.
• La única manera de llegar sin sobresaltos cambiarios residirá en que el gobierno pueda colocar deuda sin restriccionesen los meses inmediatos.
• El mercado de cambios se perfila deficitario en al menos US$ 5.000 millones y el financiamiento externo cubrirá —en el mejor de los casos— menos de la mitad de los US$ 15.000 millones de vencimientos del año.
• La marcha declinante del sector externo y el creciente atraso comercial nos llevan a proyectar un saldo comercial apenas superavitario—en el mejor de los casos—de menos de US$ 1.000 millones.
• Los egresos por turismo y por atesoramiento superarán los US$ 12.000 millones.
• Con estas proyecciones, podemos concluir que a fin de año nos habremos consumido todas las reservas netas efectivas y estaremos financiando con deuda comercial (mora en el pago de importaciones) y otros recursos de terceros que puedenser exigidos en un plazo más o menos inmediato.
• La ineficacia e inconveniencia de pretender manejar la economía con medidas represivas surge evidente cuando se observa el comportamiento de los sectores que debieran haberse beneficiado con tales prácticas.
• Entre ellas se destacan el cepo comercial, cambiario y a los flujos de capital.
• El torniquete sobre las importaciones no logró equilibrar el desempeño comercial: las exportaciones caen en volumen a un ritmo aún mayor al de las compras externas.
• Las trabas a las compras de divisas no sólo no pudieron detenerlas sino que derivaron en un subsidio estructural a la fuga de divisas —por vía del régimen de dólar ahorro— que nos devora las reservas.
• Las trabas a los giros de utilidades han pulverizado la inversión extranjera —reducida a poco más de una novena parte que en los noventa— y han incrementado las salidas por vía de intereses y regalías.
• En resumen, no sólo no desaparecieron los problemas que pretendían solucionarse sino que los mismos se agravaron.
• En lo que hace a la caja de pesos, las necesidades de financiamiento del fisco para este año orillarán los $ 390.000 millones.
• Asumimos que podrán colocar un total de $ 75.000 millones de deuda en pesos (BONAC, etc) y obtener $ 55.000 millones entre giros utilidades del Fondo Jubilatorio y extracción de depósitos públicos.
• En esas condiciones el BCRA deberá emitir al menos $ 260.000 millones (unos $ 65.000 millones surgirían de comprarle dólares al Tesoro), de los cuales podría esterilizar unos $ 25.000 millones.
• Esto significaría que en 2015 la expansión neta de la base monetaria alcanzaría un récord, del orden de 50%.
• Consideramos que la previsible contracción de las reservas internacionales y el paralelo salto de la masa monetaria desencadenarán tensiones a partir de agosto, cuando ambos fenómenos se volverán ostensibles.