La serie de restricciones al gas natural para vehículos había comenzado el viernes, en La Pampa, según el diario '
La Nación', y luego hubo cortes de GNC que proliferaron durante el fin de semana en otras provincias, como Jujuy, Salta, Córdoba y la zona de Cuyo.
En Mar del Plata, Camuzzi, la empresa concesionaria del servicio, les ordenó suspender las ventas a las 50 bocas de expendio de esa ciudad a las 14 horas. Tres horas después, era imposible cargar GNC. Era el tiempo límite, dado que a partir de esa hora comienza el pico de consumo porque la gente regresa a los hogares. Luego de la medianoche, la demanda baja. Bajo ese razonamiento, la empresa les autorizó a las bocas de expendio a retomar los despachos a partir de las 9 de la mañana del día siguiente.
Según el matutino mencionado, en todos los casos, las restricciones fueron autorizadas por el Enargas, el ente que regula el sector gasífero, cuyo interventor es Antonio Pronsato, y el acuerdo de las empresas distribuidoras.
"En nuestro ámbito de acción algunos sistemas de abastecimiento estaban operando fuertemente exigidos por la ola polar que ingresó la semana pasada y que produjo un gran crecimiento de la demanda domiciliaria. Tuvimos días sumamente fríos y de manera continua durante varios días a nivel país", explicó un ejecutivo del sector que pidió reserva de su nombre.
Los cortes de gas a las estaciones de GNC son una muestra difícil de cuestionar que habla de la fragilidad del sistema.
Durante el kirchnerismo, el consumo del fluido creció, pero la producción cayó.
Aunque el Gobierno acudió a la importación del recurso con más frecuencia y en mayores volúmenes, las restricciones suelen repetirse en cada invierno, con distinta gravedad.
A los recientes cortes en el GNC se le suman las restricciones a la industria, también para resguardar el suministro de gas a hogares. Una fuente familiarizada con las restricciones indicó que, en la zona de Buenos Aires, había complejos productivos que tenía restricciones en el insumo de hasta el 50 por ciento.