Los artistas suelen montar una carpa en cuyo interior chicas jóvenes cantan y bailan al son de la "suona" (una típica trompeta china), a veces vestidas de forma sugerente, cuando no en ropa interior o totalmente desnudas. Una gran foto del fallecido suele presidir estos actos, aunque en algunos casos puede estar presente incluso el ataúd, ya que algunos piensan que desde la vida de ultratumba aún puede disfrutar del "show".
La campaña se inicia poco después de que se detuviera al responsable de una de esas compañías por organizar un espectáculo con chicas ligeras de ropa en el funeral de un anciano en Handan, localidad del norte de China próxima a Pekín. El arrestado, de apellido Li, pasó 15 días en un centro de detención y se le impuso una multa de 70.000 yuanes (unos 11.000 dólares).