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La paradoja de Massa y Macri... mientras lo K se entusiasman

Mauricio Macri festeja las victorias en Santa Fe y Mendoza, pero debería desvelarlo la provincia de Buenos Aires, donde el cristinismo recupera espacios. Es un dato que también tendría que considerar Sergio Massa, que aún puede dar la batalla por retener el distrito que lo encumbró. ¿Es posible un acuerdo entre ambos que frene al FpV y ofrezca una alternativa de cambio?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Jorge Asís suele decir que al Kircherismo hay que entenderlo por sus tropiezos y su capacidad para recuperarse. Luego de la derrota electoral de 2013 y del complicado inicio del año por la muerte del fiscal Alberto Nisman el Frente para la Victoria muestra nuevamente signos de revitalización.

La imagen de Cristina Fernández se ubica en niveles altos si se toman en cuenta 8 años de gestión, y su gobierno también exhibe una mejor consideración por parte de la opinión pública si se lo compara con algunos meses atrás.

La economía sigue atada con alambres, pero los efectos de los desequilibrios no se perciben en toda su magnitud, lo que podría ocurrir sí en el próximo gobierno. Esto le da un poco más de aire al "proyecto".

La revitalización del sector K -que se manifiesta en un aumento de la intención de voto de Daniel Scioli- debería ser un llamado de atención para la oposición, para que afinen estrategias.

Sería un error de los opositores que aspiran a suceder a Cristina Fernández enamorarse de ciertas fotos sin tener en cuenta toda la película.

Mauricio Macri debería ser el principal interesado en que sus expectativas no se desborden. El jefe de Gobierno porteño y presidenciable del PRO celebra por estas horas las victorias en Santa Fe -donde un PRO puro ganó las PASO- y en Mendoza -donde se mezcló en una alianza amplia liderada por la UCR.

Macri también desplazó a Sergio Massa de un eventual balotaje con Scioli.

Pero algunos elementos pueden configurar un escenario confuso, que aliente falsas expectativas. Por ejemplo, una seguidilla de triunfos de los referentes provinciales no necesariamente habla de lo que ocurrirá en octubre.

Para probarlo basta sólo con revisar los resultados de 2011. Antes de las PASO, el FpV perdió en Córdoba, Santa Fe y la Capital Federal. Entonces, los análisis ponían en duda la fortaleza de la candidata oficialista a la Presidencia. Sin embargo, en las primarias CFK obtuvo el 51% de los votos, que ascendió al 54% en las generales.

Otro dato a tener en cuenta es, obviamente, el peso de la provincia de Buenos Aires. Ese distrito aporta 4 de cada 10 votos nacionales. Ganar la provincia es una batalla aparte. Y Macri allí no tiene nada. No ha logrado a lo largo de sus años como dirigente forjar una estructura que sostenga su proyecto presidencial.

Distinto es el caso de Sergio Massa, que ha logrado articular una red de intendentes y dirigentes provinciales. Massa no atraviesa su mejor momento como presidenciable y dentro del Frente Renovador -que el tigrense lidera- comenzarían a aunar esfuerzos para que la provincia que ganaron en 2013 no se les escape en 2015 en manos del FpV que observan en recuperación.

Algunos arriesgan que mejor sería que Massa compitiera por la gobernación. El líder del FR por ahora sostiene su sueño presidencial.

Aquí se da la paradoja: 2 dirigentes opositores, uno tiene lo que al otro le falta. Pero las personalidades resultan muy fuertes como para sentarse si quiera a hablar de condiciones. Mientras, el cristinismo se entusiasma.

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