La idea de Cariglino tendría el visto bueno de los intendentes que ven su poder territorial amenazado por el avance del Frente para la Victoria. "La prioridad es la provincia, los municipios. La pelea por la Presidencia se va a polarizar entre Scioli y Macri. No hay lugar para un 3ro", explican desde el entorno de otro de los intendentes massistas.
"Es hora de pensar en grande y no de egoísmos", le escuchan decir a Cariglino. La interpretaciones apuntan a una doble meta del sector más pragmático de FR. Por un lado, lograr que Massa baje a la provincia; por el otro, que se haga de una vez por todas un acuerdo con Mauricio Macri para destronar al cristinismo del poder. Cariglino sería el interlocutor entre las partes, dado su buen diálogo con el líder del PRO (hasta se especuló con un pase hacia sus filas recientemente).
Macri viene consolidando su ascenso. Es considerado como el principal candidato opositor, sube en las encuestas y las victorias en Santa Fe y -en menor medida- en Mendoza logran instalarlo como una opción concreta frente al FpV.
Pero el ingeniero carece de una estructura en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral y donde el FpV concentra su nucleo duro de votantes. El acuerdo con la UCR no parece garantizarle inserción allí; pero los intendente que hoy reportan a Massa apostarían a que pueden hacerlo.
Macri se ha mostrado reticente a acordar con Massa. Pero la necesidad tiene cara de hereje.