Una semana más tarde la presidente municipal, rodeada por funcionarios del gobierno provincial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentaba ante una audiencia compuesta de aplaudidores y de empleados municipales conminados a participar del acto, el Proyecto “Paraná Emergente y Sostenible. Equilibrio Territorial para la Equidad Social, Ambiental y Productiva”, que se financia por medio de un crédito del BID por $3.200 millones, y que supuestamente se realizó en base a un diagnóstico de la ciudad elaborado en los últimos dos años, aunque nunca dijeron por quien. Es decir lo mismo que quería hacer Grand, solo que en este caso mediante proyectos “enlatados”, donde no solo ya vienen los proyectos armados, sino también las empresas que deberán hacerlo.
Lo del vice intendente al menos era con gente y empresas locales.
En definitiva, lo que vetó la intendenta Blanca Osuna hace una semana tenía otro motivo muy especial que nadie se imagino cuando ocurrió: Impedir que alguien se apropiara de una “herramienta” que ella podría usar muy bien en su campaña electoral por la reelección y que le permitirá prometer obras a diestra y siniestra. Quizás también porque el programa prevé una prefinanciación de $132 millones para proyectos “iniciales”. Una cifra nada despreciable en tiempos electorales.
¿Hace falta aclarar algo más respecto a por qué Osuna vetó el proyecto de Grand?
Hace poco menos de cuatro años, al inicio de su mandato, Osuna, la mejor alumna de Cristina, también presentó un programa similar que sería financiado con fondos del Bicentenario, pero por el estado en que se encuentra la ciudad queda demostrado o que falló el crédito o que se uso para otros fines.
Para destacar: Al acto por supuesto que fue invitado el vice intendente Grand, a quien ubicaron junto a los ediles en la segunda fila de los asistentes. Cuando la intendenta durante su discurso comenzó a referirse a que los intereses particulares de los negocios inmobiliarios son los culpables de que las ciudades como Paraná crezcan desorganizadamente, una actividad a la que Grand siempre estuvo vinculado en forma directa como empresario del rubro y también como presidente del Colegio de Arquitectos de Paraná, hizo que el vice intendente se levantara de su lugar imprevistamente y se retirara del acto, evidentemente ofuscado ante la atónita mirada del resto de los presentes.
La situación dejó claramente demostrado que en el FPV la interna por la intendencia de Paraná, al menos entre Blanca Osuna y Gastón Grand, no es por una cuestión política, sino por una cuestión de negocios.
Y es además otra lamentable muestra del nivel de los gobernantes de la capital entrerriana. Tanto del Ejecutivo, como del Legislativo, donde ediles oficialistas y opositores demuestran también una gran incapacidad para estar al frente de esas responsabilidades.