Los supuestos servicios de inteligencia del general Milani prestados a la Presidente serían los motivos para que el jefe del Ejército no caiga en desgracia por su pasado vinculado a la última dictadura militar. De hecho, el presupuesto para la Inteligencia militar creció fuertemente este año (un 30%), por encima del de la exSIDE, el espionaje oficial.
Y Milani sería un espía bien considerado en el Gobierno Nacional, aunque -por el contrario- su capacidad para ir a la guerra (para lo que fue entrenado) estaría limitada.
Al menos eso se desprende de las declaraciones que este miércoles hizo el ministro de Defensa, Agustín Rossi. El funcionario admitió que las Fuerzas Armadas argentinas "no están programadas" para enfrentar un accionar bélico.
"La Argentina no está programada para tener una hipótesis de conflicto. Está programada para tener una política de defensa a partir del desarrollo de capacidades. La capacidad logística que tienen nuestras Fuerzas Armadas es la que le permiten tener ese desarrollo de capacidades", aseveró el funcionario.
Rossi expuso esta situación luego de que el martes el gobierno británico confirmara que reforzará el dispositivo militar en las Islas Malvinas, al advertir que se mantiene "una amenaza muy viva" en el archipiélago por parte de la Argentina.
En diálogo con radio Metro, el jefe de la cartera castrense añadió: "Si la decisión política de cualquier gobierno de llevar adelante un acción bélica, seguramente antes de tomar esa decisión política, proveerá los medios logísticos como para poder llevarla adelante".
"La principal amenaza es que Argentina sigue reclamando por la soberanía de Malvinas, así que la principal amenaza no es una cuestión militar sino una cuestión diplomática en todo caso", subrayó. Rossi enfatizó que la Argentina "canaliza su aspiración legítima sobre Malvinas a través de la acción diplomática".