En 2012, un informe oficial reveló que en dos años habían sido robadas municiones y más de 400 armas. En ese momento se especuló con que alimentaban el mercado local y el de países vecinos.
Por el faltante de las balas, el Ministerio de Defensa ordenó la suspensión de dos oficiales y cinco suboficiales que estaban encargados de la custodia del armamento y a prever la mudanza del arsenal para su seguridad.
La denuncia por la sustracción fue radicada en el Juzgado Federal N° 3 de Rosario, a cargo de Carlos Vera Barros, que derivó la investigación al fiscal Mario Gambacorta, según precisa este viernes (20/02) el diario La Nación.
Ese tipo de balas se producen en la Fábrica de Armas Fray Luis Beltrán, que depende de Fabricaciones Militares, y se encuentra a pocos metros de la sede del Batallón 603, que es conducido por el coronel Guillermo Bonnefous. Este militar fue ascendido el 27 de diciembre de 2012, a través del decreto 2597/12.
Una caja de 50 unidades en una armería cuesta entre 450 y 500 pesos. Pero en el mercado negro estas municiones pueden venderse al doble de su precio, según explicó un especialista de una fuerza de seguridad.