El ex ministro de Economía le cambió el motor a ese auto en 1995, un cambio que nunca fue registrado, y tuvo el auto durante diez años sin hacer la transferencia a su nombre, que finalmente se realizó con documentación apócrifa.
En los papeles presentados hay firmas apócrifas, una de Boudou, y se declara un supuesto domicilio del vicepresidente que en realidad no existe, acreditado con la fotocopia de una página falsa, inventada, de su documento de identidad.
Bonadio señaló que el vicepresidente ni siquiera puede demostrar que haya comprado el auto: no presentó un solo papel que así lo acredite.
Según informó el vicepresidente en sus declaraciones juradas, compró el auto en julio de 1992 en una concesionaria de Mar del Plata hoy cerrada, pero la Justicia constató que en ese momento el auto todavía no había sido importado: estaba en el medio del océano, viajando desde Japón.
A principios de octubre, el fiscal Marijuan pidió a Bonadio que eleve la causa a juicio oral.