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"Hoy seis de diciembre le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de mis huesos encontrados me corresponden", indicó un mensaje en primera persona publicado en la página de la red social Facebook de la escuela normal de Ayotzinapa, en Guerrero.
“Compañeros, soy Alexander Mora y a través de esta voz les hablo. Soy uno de los 43 caídos del 26 de septiembre en manos del narcotráfico de este narcogobierno. Hoy, 6 de diciembre, le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que uno de los fragmentos de mis huesos encontrados me corresponden. Me siento orgulloso de ustedes, que han levantado mi voz y mi espíritu libertario. No dejen a mi padre solo con mi pesar (…). Te invito a que redobles tu lucha, que mi muerte no sea en vano. Toma la mejor decisión, pero no me olvides”, leyó Bernardo Campos a nombre de Ezequiel Mora.
Peritos identificaron los restos de Alexander Mora Venancio, uno de los estudiantes desaparecidos en septiembre en el sureño estado de Guerrero, en un caso que ha sacudido al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
Los forenses argentinos trabajando en México habían informado a los familiares sobre la identificación del alumno normalista.
La fiscalía mexicana dijo que no podía confirmar la identificación positiva, pero convocó a una rueda de prensa para el domingo 07/12.
El secuestro de los jóvenes, estudiantes de una humilde escuela rural hace 10 semanas, fue ordenado por el alcalde de Iguala -la tercera mayor ciudad del estado- y su esposa, señalados como operadores de la organización delictiva Guerreros Unidos.
"Son nuestros hijos"
Entre gritos de "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", miles de manifestantes encabezados por maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y por familiares de los normalistas desaparecidos marcharon el sábado por céntricas calles de la capital mexicana en demanda de justicia.
"Ahora sabemos que sí son nuestros hijos", dijo a Reuters Nardo Flores, padre de otro normalista, tras recibir el aviso. "No nos queda esperar más que se haga justicia, que el Gobierno castigue a los responsables", agregó.
Desde hace semanas, decenas de miles de personas en varios puntos del país han salido a marchar indignados por el secuestro de los jóvenes, que se presume fueron asesinados y luego quemados en una hoguera en Guerrero, según declaraciones de tres detenidos.
El Gobierno ha reconocido que el episodio representa el peor dolor de cabeza con el que ha tenido que lidiar el presidente Peña Nieto desde que asumió en 2012, en una crisis que obligó en octubre al gobernador de Guerrero a dejar su cargo.
"Si las desapariciones y ejecuciones se han ido incrementando al largo de los años es porque la autoridad ha facilitado y permitido que esta ocurra", dijo Itzel Silva, abogada de derechos humanos en la marcha que concluyó en el simbólico Monumento a la Revolución. "La gente esta harta de la impunidad", agregó.
Cerca de 104,000 personas han sido asesinadas y más de 22,000 están desaparecidas desde fines del 2006, cuando el ex presidente Felipe Calderón sacó a las calles a miles de militares para enfrentar a los cárteles del narcotráfico.