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Presidenta, el pavote es colaborador suyo

La Presidenta de la Nación dijo que "es la geopolítica pavotes" el motivo de la caída del precio del petróleo: mencionó un acuerdo sobre la permanencia de USA en el Golfo Pérsico y otros intereses. La visión de Cristina Fernández de Kirchner demuestra otra vez más lo errado de sus percepciones en la política y en la economía internacional. Cristina se hizo eco así de un rumor acerca de un acuerdo secreto entre USA y Arabia Saudita para hundir a Rusia, el 3er. mayor productor del mundo y 2do. exportador. Pero en los mercados petroleros se niega veracidad a esa versión porque la industria petrolífera estadounidense que apostó al shale comienza a acumular pérdidas y ¿los sauditas enjugarán el quebranto? ¿Barack Obama? La Presidenta desprecia la economía pero es un caso típico de oligopolio donde el líder (Arabia Saudita en este caso) provoca una caída de precios para poner en graves aprietos al resto y así consigue medio plazo para el exceso de oferta. Ya hizo igual Rusia el año pasado en el sector de los fertilizantes de potasio.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Estimada Cristina Fernández de Kirchner: Es una jugada de libro: el líder hunde el precio, lo que reduce sus ingresos y beneficios a corto plazo, pero provoca una mayor caída de ventas a su competencia y especialmente le produce pérdidas y la expulsas del mercado.
 
La fuerza del 'shale oil' era tal que provocó que el precio del crudo estadounidense West Texas cotizaba en los últimos años por debajo del Brent del Mar del Norte en más de US$20, cuando históricamente cotizaban siempre a precios similares.
 
El petróleo proveniente del fracking en Dakota del Norte ya supone casi 15% del total producido en USA, superando al de Alaska.
 
Entonces, Presidenta, el que le dijo que esto es geopolítica y no comercio es ese pavote al que Ud. hizo referencia.
 
Es más, Presidenta, dígale al pavote ese, entre los muchos pavotes que la rodean, que le expliquen el siguiente texto publicado en España:
 
"(...) ¿Qué países son los más perjudicados? Obviamente, todos los productores y, especialmente, aquellos que prácticamente viven de sus exportaciones petroleras:
 
> Venezuela: cuyas exportaciones dependen en un 99% del petróleo y que necesitaría vender su crudo por encima de los 120 dólares para equilibrar su agujero presupuestario anual. Venezuela tiene además otra gran amenaza en ciernes. Si Estados Unidos, uno de sus mayores compradores para las plantas de refino del sureste, aprueba el megaproyecto de gaseoducto Keystone XL entre el sureste y el norte de Estados Unidos y sur de Canadá, probablemente dejará de comprarle petróleo a Venezuela. Posiblemente, Venezuela esté ya al borde del colapso. Su economía no está diversificada y su Gobierno solo ha sabido gastar y derrochar esperando que sus ingresos petrolíferos fueran por siempre.
 
> Brasil, Ecuador y Argentina: Ecuador por sus grandes exportaciones de petróleo actuales y Argentina porque ahora quizás no encontrará inversores para desarrollar sus extensas reservas de shale gas o “gas pizarra” en Vaca Muerta, que pertenecían a Repsol. Se estima que Argentina es el segundo país del mundo con más reservas de gas tras Rusia, gracias a las de Vaca Muerta. Brasil es el 11º mayor productor mundial, tras los grandes descubrimientos de Petrobras en los últimos años, aunque su impacto económico es más limitado por tener una economía mucho mayor.
 
> Canadá es el quinto mayor productor mundial, con una industria de shale gas y shale oil potente junto a las arenas bituminosas. Muchas de estas extracciones necesitan un petróleo como mínimo por encima de los 90 dólares.
 
> Rusia y Noruega: Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo mundial y el número en reservas estimadas de gas natural. Además, el petróleo del Océano Ártico es más costoso de extraer. De hecho, según declaraciones de Leonid Fedun, vicepresidente del gigante Lukoil, quizás en una generación no veremos extracciones a gran escala en el Ártico. Noruega ya ha empezado a sufrir caídas en su divisa, descontando que sus exportaciones de petróleo y gas van a disminuir. De hecho, la noruega Statoil está siendo quizás la acción que más está sufriendo entre los gigantes petroleros. Su coste de extracción es significativamente mayor que en otras geografías del planeta.
 
> África: países como Nigeria y Angola han visto cómo sus exportaciones a los Estados Unidos caían un 80% y un 65% en los últimos cuatro años. El mercado petrolero es muy complejo. Nigeria produce el bonnie light, fácil de refinar, pero como es igual que el petróleo producido en Estados Unidos, los norteamericanos están dejando de comprarle. Libia y Argelia necesitan de un petróleo a 180 y a 130 dólares para equilibrar sus cuentas públicas. República del Congo, con un peso de los ingresos de petróleo y gas del 70% sobre su PNB, y Gabón, con un 45%, son los países más dependientes. (...)".
 
Luego, estimada Presidenta de la Naciòn, es muy interesante el siguiente texto en El Economista, que puede ayudarla a comprender más lo que está sucediendo:
 
El reino árabe ha desatado una guerra de precios con el petróleo que, por ahora, no tiene intención de parar. La última vuelta de tuerca la dio la semana pasada, al forzar con su postura a la OPEP a rechazar un recorte de la producción. Con el continuo abaratamiento del barril, Arabia Saudí pretende ampliar su cuota de mercado, aunque al final podría salirle el tiro por la culata.
 
Arabia Saudí está "buscando pelea" con su política, que ha hecho bajar los futuros del barril de Brent (de referencia en Europa) a su nivel más bajo desde 2009. De esta forma, tratan de que EEUU se vea en la necesidad de acotar su producción de petróleo de esquisto (shale oil) procedente del fracking para frenar la caída de los precios antes de que se coma todo el margen de rentabilidad de los productores estadounidenses.
 
Tal cual lo afirmaba la agencia Reuters la pasada semana, en un artículo titulado 'Naimi le declara la guerra de precios al shale oil de EEUU'. En él citaba declaraciones del propio ministro de Petróleo saudí, Ali Al- Naimi, quien habría instado a sus socios en la OPEP a "combatir" el boom de oro negro procedente de EEUU con la estrategia puesta en marcha de no frenar la devaluación del precio.
 
El barril de petróleo Brent y el West Texas se mueven en mínimos de cinco años, en el entorno de los 70 y 64 dólares, respectivamente. Aunque la caída de precios ya ha sido muy pronunciada, algunos analistas creen que el suelo del petróleo puede estar entre los 40 y los 30 dólares. ¿Caerá el barril un 67%? La guerra del petróleo barato se parece a la de 1986.
 
Tres debilidades
 
Sin embargo, puede que el plan de Arabia albergue puntos débiles que acaben por hacerle fracasar. Así lo cree el columnista de MarketWatch Tim Mullaly, que observa tres "grandes problemas" en la idea del reino árabe.
 
En primer lugar, asegura que la producción del crudo de América del Norte no es tan costosa como lo era anteriormente y que, como indica en su segundo punto, puede llegar a ser incluso más barata. Y en tercer lugar, señala que los países del cártel de la OPEP han alcanzado unos niveles de petróleo barato desde los que les va a costar dar marcha atrás.
 
Para justificar su primer argumento Mullaly aporta datos del mayor yacimiento de shale oil de EEUU, el de Dakota del Norte, que apuntan a que el coste de producción medio por barril para que los propietarios obtengan una rentabilidad del 10%. En el condado de McKenzie, donde se encuentran 72 de los 182 pozos que hay en todo el país, el coste medio de producción baja a 30 dólares. De esta forma, el columnista destaca que todavía existe un amplio margen hasta que la amenaza lanzada por Arabia Saudí surta efecto.
 
Es más, en base a los últimos adelantos estos costes se prevé que se siguan reduciendo. "El analista de Lux Research, Daniel Choi, asegura que las nuevas empresas tecnológicas de exploración energética han captado unos 7.000 millones de dólares en los últimos años que han generados pequeñas compañías que emplearán sus avances para rebajar los costes todavía más", recoge el artículo de MarketWatch.
 
Es por eso que el planteamiento de Naimi, que presupone que a la larga EEUU acabará por reducir su producción y se regresará al anterior statu quo, con el predominio de Arabia Saudí, está equivocado y basado en modelo de negocio obsoleto, razona el columnista. "Será mucho más fácil para América del Norte reducir los costes de producción", concluye.

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