Salvo por un detalle: en este 2014 recesivo, los industriales "no están tan preocupados por la falta de gas como por la falta de clientes". Sin demanda para su producción, de poco le sirve al sector fabril contar con recursos energéticos abundantes e ininterrumpibles.
De eso puede dar cuenta el sector automotriz, por ejemplo.
Por la falta de "recortes masivos" en la provisión gasífera y a la emergencia de otros temas que ocuparon la agenda mediática nacional (Boudougate, buitres, efedrina, y la lista sigue) en el mercado concluían que los problemas del sector energético habían "perdido protagonismo, mas no habían desaparecido".
"Los subsidios siguen ahí, generando el descalabro de las cuentas. En el sector eléctrico el Gobierno está poniendo plata a lo tonto para que siga funcionando. La producción de YPF sube, pero eso es sólo un tercio de un sector que sigue en caída. Nada cambió", enumera un analista.
No obstante, podía agregar como una novedad cierto "alivio" que había en las distribuidoras de gas luego de que el Gobierno autorizara la primera suba de tarifas en mucho tiempo. "Mejoraron un poco los márgenes de rentabilidad", asegura la fuente.
Una de las noticias que ocupaba la agenda de este viernes era el récord en la reconversión de vehículos al GNC. De acuerdo a estadísticas oficiales, entre enero y julio, más de 128 mil vehículos nafteros o diésel se convirtieron a gas comprimido, 49,1% más que un año antes.
La instalación de equipos se disparó ante el cambio de política del Gobierno tras la estatización de YPF: la suba de las naftas se producen con mucho más asiduidad.
Sólo en lo que va del año, las naftas de la marca oficial sufrieron una remarcación del 40%, lo que implica una suba que a fin de año superará cualquier medición de inflación.
Para una fuente del sector consultada por este medio, los incrementos de precios continuarán. "Mientras la inflación siga, y (Miguel) Galuccio siga siendo el presidente de YPF y tenga poder de decisión, las naftas van a seguir subiendo", dijo.
La fuente consideró que tras el default que restringió el acceso al crédito internacional y la ausencia de nuevos socios al estilo Chevron, lo único que le queda a la petrolera es "su propia caja" para financiar proyectos. "Y esa caja es el de la venta de combustibles", simplifica.
Por ahora -coinciden las fuentes- las empresas energéticas no están demasiado metidas en lo que respecta al cambio de Gobierno y cómo se conducirán los déficit que desde hace años arrastra el sector. "Para las empresas, un cambio de Gobierno está cruzando el Atlántico", graficó uno de los consultados: “Primero hay que atravesar estos 16 meses que quedan hasta diciembre de 2015”.