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El viaje de Cristina a Paraguay y el descaro de Urribarri

La devolución de los muebles del mariscal Francisco Solano López a Paraguay que hicieron Cristina Fernández de Kirchner y Sergio es una muestra más de cómo el relato K se apropia de ideas de otros y pone en evidencia hasta donde es capaz de llegar el gobernador entrerriano.
PARANÁ (Especial para Urgente24). El presidente paraguayo Horacio Cartes agradeció “eternamente al pueblo y al gobierno argentino” por la devolución de los objetos que pertenecieron al mariscal Francisco Solano López, y que permanecían en poder del Gobierno entrerriano desde la guerra de la Triple Alianza, a la vez que sostuvo que ese gesto configura un “acto de justicia histórica porque la llegada de esas reliquias a su destino llenan de emoción a todos los paraguayos y ayuda a que los lazos indisolubles de amistad que nos unen, se sigan fortaleciendo”.
 
Los muebles en cuestión se encontraban exhibidos en el Museo Histórico Martiniano Leguizamón, de Paraná, y se trata de un sofá, cinco butacas, dos sillones, un escritorio, un espejo y un armario que fueran construidos en Alemania y que constituyen verdaderas obras de arte.
 
En el año 2010 la Junta Abya Yala por los Pueblos Libres, presentó una nota al gobernador Sergio Urribarri, donde se le pedía que dispusiera la devolución de dichos muebles al pueblo paraguayo “por entender que los mismos deben ser restituidos a sus legítimos dueños, con una carta de disculpas dirigida a los paraguayos, en la que expresemos nuestro más sentido repudio a esa guerra de exterminio contra un pueblo soberano”.
 
Deberá recordarse que la llamada "Guerra de la Triple Alianza" tuvo motivos harto polémicos y nunca se pusieron de acuerdo los historiadores pero en general se la considera una contienda inútil, y acerca de la intervención argentina, un capricho egocéntrico -en el mejor de los casos- de Bartolomé Mitre, cuya memoria siempre es protegida por el diario La Nación que él fundó.
 
La carta enviada a Urribarri el 27 de diciembre de 2010, nunca tuvo repuesta alguna por parte del gobierno, pero, sin embargo, el gobernador decidió apropiarse de la propuesta y presentarla como una idea surgida desde el seno del kirchnerismo entrerriano.
 
Para documentarlo, aquí el texto completo de la carta enviada en su momento a Urribarri:
 
Paraná, 27 de diciembre de 2010 
 
Sr. Gobernador de Entre Ríos D. Sergio Urribarri 
 
PRESENTE
 
De nuestra consideración. 
 
Nos dirigimos a Ud. para preguntarle por el destino que dará a los muebles exhibidos en el Museo Histórico Martiniano Leguizamón, y que fueron retenidos por la aduana de Buenos Aires al gobierno del Paraguay, durante la guerra de la Triple Alianza. 
 
Se trata de un sofá, cinco butacas, dos sillones, una mesa, un escritorio, un espejo, y un armario, todos construidos en Alemania, verdaderas obras de arte, de factura exquisita, y en excelente estado de conservación gracias al muy buen cuidado brindado en esa institución. 
 
Nos permitimos sugerir que se divulgue con detalles el origen de esos bienes, para que sirvan a los fines educativos, considerando la enorme deuda que los Argentinos tenemos con el Paraguay a raíz de la guerra fratricida decidida por poderosos de otros tiempos. Y considerando también la resistencia que opusieron miles de entrerrianos, y vecinos de otras provincias, y que algunos sublevados pagaron su heroísmo con la vida.
 
Entendemos que esos bienes deben ser restituidos a sus legítimos dueños, con una carta de disculpas dirigida a los paraguayos, en la que expresemos nuestro más sentido repudio a esa guerra de exterminio contra un pueblo soberano que buscaba un desarrollo autónomo y por eso molestaba a las potencias; nuestro profundo deseo de paz, confraternidad y unidad sudamericana, y nuestro compromiso antiimperialista que no debe ser sólo de palabra y que nos obliga: aquí y ahora.
 
Sabemos que otras organizaciones de Paraná, de distintas extracciones, se han expresado en un sentido 
similar. Sería largo explicar, gobernador, el orgullo que sentimos los entrerrianos por los actos de resistencia de Basualdo y Toledo, de vecinos que se negaron a derramar sangre hermana y debieron soportar la presión del interés imperialista, esclavista, que igualaba en ese momento a los gobiernos de Brasil y Buenos Aires y sus aliados, bajo los designios de la siempre colonialista (como hoy) diplomacia británica. 
 
Está de más enumerar las sobradas pruebas de valor que los entrerrianos habían ofrecido en tantos campos de batalla, en las luchas por la independencia, las autonomías, la república, la dignidad, esos mismos que desde 1815 habían izado la banda roja artiguista que hoy nos interpela. No olvidamos que Paraguay le brindó al libertador Artigas un hogar. 
 
Lo último que podemos aceptar es que convalidemos el saqueo de riquezas culturales y materiales ajenas, como lo hacen nuestros enemigos británicos. Y menos que lo hagamos con propiedades de nuestros hermanos. De hecho, hoy no podríamos rechazar con autoridad la presencia colonialista británica en el Atlántico Sur y repudiar la presencia abusiva de las multinacionales colonialistas en nuestro suelo, si siguiéramos reteniendo estos objetos, que sentimos como símbolos del botín de guerra.
 
Sería largo explicar las convicciones también de los intelectuales de nuestra región que, por oponerse con firmeza a aquella invasión, por condenar ese atropello desde sus plumas con enormes riesgos y más razones, fueron caratulados de “yerbócratas” y “paraguayistas”, tratados como traidores a la patria y luego sepultados por la historia oficial porteñista, cuando en verdad rendían homenaje en tiempo presente a la patria grande.
 
En una nota aparecida en El Diario, firmada por el periodista Jorge Riani, se puede leer: “Una de las principales salas del Museo Histórico Martiniano Leguizamón, de Paraná, exhibe en la actualidad los muebles que fueron confiscados a Francisco Solano López. Sobre una mesa de madera noble, un letrerito no deja lugar a equívocos”. 
 
El detalle: “Juego de mesa y sillas. Estilo neogótico de fabricación alemana. Fue adquirido por el presidente del Paraguay, General Francisco Solano López, y confiscado por la Aduana de Buenos Aires con motivo de la Guerra de la Triple Alianza (1870). Posteriormente fue adquirido por don Anarcasis Lanús. Legado por D. Juana Dorila Irairoz de Lanús”.
 
Los integrantes de este centro de estudios, que se extiende por ciudades que pertenecen a la Liga de los Pueblos Libres, no olvidamos que el mismo poder oligarca pro imperialista con principal asiento en la metrópolis se encargó de hacerse de sus estancias a fuerza de atropellos contra pueblos originarios de la Patagonia y del Chaco, gauchos del noroeste, gauchos orientales y entrerrianos, y mestizos guaraníes, y que los privilegios que obtuvieron a fuerza de fusiles Remington y de intrigas se siguen expresando en pleno siglo XXI.
 
La Guerra al Paraguay, Gobernador, es otra mancha, es una herida abierta.
 
Sin más, agradecemos su atención y lo saludamos atentamente.

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