Fue el mismo presidente de la empresa, Miguel Galuccio, quien ha manifestado en público y en más de una oportunidad que el ambicioso plan de desarrollo de la formación Vaca Muerta no será posible sin el capital extranjero.
Galuccio resulta hoy uno de los más golpeados por la situación de la deuda argentina que se tensó en las últimas horas.
La declaración de "default selectivo" por parte de S&P puede cortar las posibilidades de financiamiento en el mercado internacional o, como mínimo, llevar la tasa de interés de los créditos a niveles muy altos, encareciendo su costo.
La más reciente colocación de deuda de YPF en los mercados internacionales fue en abril, cuando consiguió US$1.000 millones a una tasa nominal anual del 8,75 y con plazo de un año.
Al igual que la deuda que se discute en los tribunales de Thomas Griesa, los bonos colocados por la petrolera (Obligaciones Negociables (ON) Clase XXVIII) se encuentran bajo la ley de Nueva York.
Además, YPF ya había colocado deuda por unos US$650 millones en los mercados internacionales, a 5 años, en septiembre y diciembre de 2013.
La necesidad inversora de YPF es monumental. Galuccio reconoce que la era del petróleo de fácil acceso ya se terminó y que en la explotación de hidrocarburos no convencionales, como los que yacen en Vaca Muerta, está el futuro energético del país. Este tipo de exploración es mucho más costosa ya que requiere mayor tecnología para extraer el crudo y el gas.
Esa necesidad imperiosa de dólares para YPF llevó al Gobierno Nacional a autorizarle un acuerdo más que concesivo con la estadounidense Chevron. Galuccio espera más asociaciones como esta para poder llevar adelante el plan exploratorio que diseñó. Esa es una pata
La otra es el acceso a los mercados de capitales, un anhelo para el cual se acaba de oscurecer el horizonte inmediato.