Las divergencias se centran principalmente en la propuesta de eliminación del sistema de "acarreo", que les permite a las empresas provinciales de energía asociarse con los grandes inversores; y el tope al cobro de regalías, que el Gobierno Nacional quiere que sea la única retribución que obtengan las gobernaciones por la explotación en sus territorios.
Sapag, un hueso duro
Jorge Sapag se convirtió en el principal hueso duro de roer por la Casa Rosada. El gobernador de Neuquén defiende el "acarreo" y lo hace en nombre de "la autonomía" de la provincia en cuanto a hidrocarburos se refiere.
Sapag no quiere ceder poder de decisión teniendo en cuenta que en Neuquén se ubica la porción mayoritaria de la formación Vaca Muerta, que le promete a la Argentina un futuro de oro si se trata de recursos no convencionales.
Para convencerlo viajó a la Patagonia el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien a pesar de haber perdido espacio en las decisiones trascendentales en materia energética, todavía es una carta válida de la Casa Rosada cuando se trata de interlocución política.
Voceros de Sapag citados por el mismo medio aseguraron que el diálogo "está abierto" y que no existe "espíritu de confrontación". Sin embargo, remarcaron que no se avalará nada que "toque las facultades y las potestades que por ley tiene Neuquén".
Sapag debe lidiar no sólo con la presión del Gobierno Nacional, sino también con el frente interno del MPN. Es que ya se largó la carrera para disputar la conducción del partido gobernante. Del otro lado de la vereda del gobernador está el senador y sindicalista Guillermo Pereyra, quien ya lo derrotó en las internas para las legislativas del año pasado.
Pereyra dejó en claro su posición frente al proyecto de la Casa Rosada. En el lanzamiento de su candidatura, acusó al Gobierno Nacional de avanzar en políticas que "nos quieren pisotear” y advirtió que “este espacio no va a ceder ante Nación”.
Las elecciones se realizarán el próximo 24/08.
Reproches en Mendoza
En Mendoza, otra de las provincias integrantes del combo petrolero, el proyecto pasa si dependiera sólo de la voluntad del gobernador Francisco 'Paco' Pérez.
Allí la principal resistencia se encuentra entre los sectores de la oposición, que tienen peso específico en la legislatura provincial que debe aprobar la adhesión de la provincia al nuevo régimen de explotación.
Pérez necesitará acordar con los espacios opositores, que ya trabaron el proyecto de endeudamiento del Ejecutivo y le pusieron condiciones a éste para reabrir el debate.
De acuerdo al diario Los Andes, el gobierno de Pérez se apresta a iniciar negociaciones con la oposición.
“Estamos trabajando en lo que es un proceso, por lo que todavía no hay fechas”, dijo el ministro de Energía,
Marcos Zandomeni.
En los sectores no oficialistas ponen reparos a cómo se repartirán las regalías y a que la adhesión de la provincia sólo responde a un "compromiso político" con la Casa Rosada.
Muchos opositores comparten la posición de Neuquén.