Brasil 2014 acarreaba graves deficiencias de infraestructura en sus estadios que con el comienzo del mundial se habían aplacado. Uno de los últimos decesos había ocurrido el 08/05/2013 cuando uno de los obreros que trabajaba en la construcción del Arena Pantanal de la ciudad de Cuiabá, una de las doce sedes de la Copa Mundial, había muerto electrocutado y había elevado a ocho el número de trabajadores fallecidos en las obras.
Otra muerte que se había producido en las obras de un estadio mundialista fue en Sao Paulo el 29/03 en la que un trabajador había fallecido al caer de una altura de ocho metros cuando trabajaba en la instalación de las tribunas provisionales del Arena Corinthians.
En tanto, la caída de una grúa que había provocado dos muertes en el Arena Corinthians (São Paulo), el miércoles 27/11/2013, dejaba serias dudas sobre la capacidad real de Brasil para llevar adelante grandes eventos.
A la desorganización se sumaron las manifestaciones contra la realización del Mundial que se convirtieron en otro problema para el Gobierno y para los organizadores desde que miles de personas salieron a las calles en junio de 2013 para protestar, entre otras cosas, por los costos que implica el evento.
En el país anfitrión había habido problemas en el transporte público que había dejado decenas de vehículos dañados en Rio de Janeiro, sede de la final del Mundial, a raíz de un paro de 48 horas iniciado por un grupo de choferes de bus en demanda de mejoras salariales.
Rio Janeiro ha sido escenario de varias huelgas en diversos sectores, por ejemplo de los profesores de escuelas y universidades públicas, que se declararon en huelga el lunes en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo.
El gasto para la reforma o construcción de los 12 estadios alcanza los 8.000 millones de reales (unos 3.400 millones de dólares, 2.500 millones de euros), según el Sindicato Nacional de Arquitectura y de la Ingeniería, que realiza el seguimiento mensual de proyectos relacionados con la competición.
Por otra parte, en el Mundial de Alemania 2006 se gastaron 3.600 millones de reales (unos 1.500 millones de dólares, 1.100 millones de euros) para el mismo número de estadios. En Sudáfrica, en 2010, el valor aproximado fue de 3.200 millones de reales (casi 1.400 millones de dólares, cerca de 1.000 millones de euros) para 10 estadios.
Para las previsiones brasileña, los gastos en estadios sumaran cerca de 5.400 millones de reales (2.300 millones de dólares, 1.700 millones de euros), según el documento Matriz de Responsabilidades de 2010, que reunía costes y plazos estimados de cada ciudad-sede para la conclusión de las obras. Tres años antes, cuando el país fue escogido para acoger el Mundial, el valor estimado era de poco más de 2.500 millones de reales (más de mil millones de dólares, unos 700 millones de euros).