Por lo tanto es difícil percibir a Daer como un abanderado de conflictos por tiempo indefinido y otros extremos similares. Sin embargo, en la industria de la alimentación ocurre una dura puja por el favor de cada fábrica entre la Lista Verde, que gestiona el Stia, y el sindicalismo 'clasista' o sea la izquierda trotskysta, oposición sindical que integra la Lista Bordó, y afirma haberse impuesto en los comicios de 2012 en 14 fábricas, entre ellas las más numerosas como Kraft, Pepsico y Felfort.
En ese contexto sucede el reclamo salarial, y la ausencia de acuerdos provocó el anunció de la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA), que vía su secretario general, el ya mencionado Morán, advirtió que iniciará paros de 4 horas por turno a partir del 13/06.
Uno de los escenarios más concretos de la competencia por el favor de los trabajadores sucede en la empresa Calsa, con planta en Lanús, provincia de Buenos Aires.
Calsa es una empresa que comenzó en 1923 con la marca de levadura Virgen, que tuvo un gran éxito en la panadería, y que desde 1962 permitió una diversificación hacia el rubro margarinas, imponiendo en años sucesivos marcas como Super y MTK, además de los ingredientes para pastelería Línea de Plata.
La empresa denunció ya que, desde hace más de 1 mes-, un "grupo minoritario" de trabajadores mantiene el bloqueo total de su planta de Lanús, impidiendo el ingreso y egreso de personas y vehículos.
Calsa se queja que el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de la Provincia de Buenos Aires (Stiapba) no acató la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires el 29/05.
Y, consecuencia de la ocupación del espacio público/privado en la puerta de la planta, afirma haber realizado diversas denuncias, obteniendo resoluciones favorables a su reclamo, pero hasta ahora la policía no ha cumplido con la resolución que ordena garantizar la libre circulación.
También es cierto que la posición de Calsa es de una utopía considerable: ¿en la Argentina K cree que una resolución judicial bastará para provocar un desalojo de quienes bloquean la planta? Para su información, hay varias resoluciones judiciales para que la Policía Federal y Gendarmería Nacional desalojen el predio ocupado en Flores, y nunca fue cumplido por una decisión no escrita tanto del Ministerio de Seguridad de la Nación como del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires.
El Stiapba se declaró en rebeldía con el Ministerio de Trabajo de la Provincia, porque dictó la conciliación obligatoria pero permitiendo "sólo la reincorporación de 40 de los 60 trabajadores. Como trabajadores no acatamos esa decisión y tampoco lo hizo la empresa, porque de hecho no pagó los sueldos de esos empleados". (¿?)
Desde la izquierda sindical, expresada por el Movimiento Al Socialismo, se intenta presionar a los del gremio, y provocar una ocupación de la planta industrial:
"(...) El problema es que en toda lucha, a medida que pasan los días los tiempos se acortan. No es lo mismo bancar el acampe y el paro una semana más cuando se lleva una semana de lucha, que cuando se llevan dos meses. Si bien los compañeros están organizados y bancan el acampe por turnos, el tiempo que demanda es mucho y gran cantidad de compañeros tienen familias que mantener económicamente y eso es una presión enorme al momento de luchar. Pronto los compañeros tendrán que empezar a pedir préstamos a sus familias, salir a hacer changas, etc.
Es que no se puede mantener infinitamente la lucha si sólo se limita a hacer paro y no dejar entrar a los carneros. Es verdad que en algún momento la patronal va a necesitar producir sí o sí pero no sabemos cuándo va a llegar ese momento. Los trabajadores en lucha tienen que salir de su posición a la defensiva (es decir limitándose sólo a acampar y hacer fondo de lucha, que está bien pero es insuficiente) y tienen que largar una ofensiva política contra la patronal y el ajuste.
Parte de esto es comprender cuál es el papel que está jugando el sindicato desde que se inició el conflicto. Económicamente los aportes que ha hecho son realmente miserables y tampoco ha bancado las actividades más importantes como el corte del puente Pueyrredón o los festivales. Es por eso que no se deben tener expectativas en que un día se despierten con ganas de que el conflicto triunfe, sino que se debe comprender que esa es su política, su decisión y hay que hacer por los medios que sean que se dejen de hacer los boludos, que dejen de desgastar el conflicto y se pongan al frente del mismo."
Calsa (una empresa bastante torpe en su comunicación ya que paga solicitadas onerosas que nadie lee en los diarios Clarín, La Nación, Página/12 y Perfil pero termina pidiendo espacios gratuitos en las webs digitales), afirma que su conflicto se inició el 30/01/2014 como consecuencia de la desvinculación de 3 trabajadores por causas disciplinarias (a quienes se habría pagado el 100% de las indemnizaciones correspondientes), y si bien se ofreció a reconsiderar la situación, proponiendo la reincorporación de la mayoría de los trabajadores despedidos (menos un grupo de trabajadores que llevaron adelante hechos graves y violentos), el sindicato rechazó la oferta e inició un bloqueo.
En estos casos, en la Argentina K (ridículamente antiproductiva, concesiva para con la industria del juicio laboral) es difícil que alguien se enfrente a sindicalistas lanzados al conflicto y sólo funciona
> o esperar más al desgaste de los reclamantes (camino elegido por Calsa), o
> la corrupción de las autoridades para que cumplan con lo que decidieron incumplir (por miedo a la repercusión pública).
Hoy día más que presionar con la suspensión temporaria de un plan de inversiones por US$30 millones a ejecutar en 3 años, Calsa debería incluir su tema en la mesa de negociaciones paritarias que, se supone, en algún momento llegará a algún acuerdo.