Algas en lugar de oleaginosas: el futuro del biodiesel
Las propiedades del aceite vegetal para la impulsión de motores se conocen desde la invención del motor diésel que realizó Rudolf Diesel, entre 1893 y 1897 en los talleres de la compañía MAN AG (grupo Krupp): quemaba aceite de palma. A principios del siglo 21, en el contexto de búsqueda de nuevas fuentes de energía, regresó a escena el biodiesel como combustible alternativo a los derivados del petróleo. Se ha propuesto en los últimos tiempos denominarlo agrodiésel. Hay noticias acerca del aceite vegetal: es posible extraerlo de aguas en agua dulce, y eso puede cambiar gran parte del negocio.
04 de junio de 2014 - 00:00
N. de la R.: La demanda de algas, ya sea para el consumo humano o para la elaboración de diferentes productos industriales, como algunos medicamentos, cosméticos, pinturas, productos textiles, etc. Las algas han sido utilizadas como alimento desde tiempo inmemorial en los países orientales como Japón y en algunos países americanos. Su principal valor nutritivo radica en las vitaminas y minerales que contienen, entre las que se encuentran la A, la B2 y la B12, además de hierro y yodo. En tiempos recientes se han realizado investigaciones sobre las posibilidades de obtener proteínas de algas unicelulares, en especial, las algas verdeazueles y las algas verdes, que son vegetales microscópicos cuyo cuerpo está formado por una célula como la especie Spirulina maxima, que es un alga verde, las cuales contienen hasta un 50% de su peso formado por proteínas. Sin embargo, muchas algas son difíciles de digerir, por lo que son consumidas como suplemento alimenticio, mezclándolas con harinas, y también sometiéndolas primero a digestiones artificiales, aunque esto las encarece y hace que puedan llegar a ser antieconómicas. Algunas algas son utilizadas como suplementos de los piensos destinados a alimentar animales, como la del género Ascophyllum, que se usa para complementar el alimento de cerdos y vacas. También las algas se pueden emplear para abonar los terrenos de cultivo, preparando con ellas fertilizantes líquidos de gran utilidad; asimismo se utilizan en la industria química. Sin embargo, el principal aprovechamiento de estos vegetales se tiene en la preparación de productos farmacéuticos, como la de anticoagulantes o de medicinas que sirven para expulsar parásitos intestinales. También se ha comprobado la actividad antibacteriológica de algunas algas. La creciente demanda de algas ha estimulado que los científicos y técnicos hayan iniciado los programas para cultivarlas, especialmente de aquellas que se utilizan para el consumo humano.
