La calle 9 de Julio es donde todos los vecinos transitan para hacer compras o para llegar a abordar el tren desde Lanús Este.
Los vecinos de Lanús no entendemos por qué la obra iniciada por el municipio lleva más de 1 año sin terminar.
No sólo se provoca pérdida de ventas a nosotros los comerciantes, en momentos de una baja generalizada en el expendio de mercaderías y servicios, sino que estamos convencidos que la demora en la ejecución de la obra encarece el costo total del proyecto.
Si los fondos necesarios no existían, no entendemos por qué se emprendió la obra.
Si los fondos necesarios sí existían, no entendemos las dilaciones y el ritmo tan lento en la ejecución.
Si el municipio se encuentra con fuerte rojo fiscal, no entendemos para qué anunciar aquello que, en el fondo, es innecesario, e inconcluso provoca tantos perjuicios.
Por ejemplo, las inundaciones.
Y todavía queremos ver el funcionamiento de los desagües porque
cuando llueve, 9 de Julio se transforma en una pileta.
Ahora, a decir verdad, no todos los vecinos se quejan del intendente Darío Díaz Pérez.
Aquí apuntan antes que a nadie al secretario de Obras, José Fernández Dortona.
Quería que lo supieran. Atentamente
J.D.M.