Y lo que muchos por acá especulaban que podría suceder, sucedió, y justo en el momento en que parecería que ese cristinismo, avalado sin dudas por la presidente Cristina Fernández, estaba decidido a jugar todas las fichas a favor de Urribarri. Como la ruleta aún no está girando, seguramente habrá alguien (¿Randazzo?) que se debe estar frotando las manos ante el “infortunio” del entrerriano, esperando que los “pura sangre” decidan cambiar sus fichas para jugar por otro candidato.
La desazón que había hoy en muchos lugares de la provincia vinculados con el “sueño” daba realmente lástima, porque ante lo que será la inevitable caída de la candidatura de Urribarri (sostenerla va más allá de la razón, de la política y de la inteligencia), son muchos los que verán frustradas sus aspiraciones a ocupar lugares preponderantes en el futuro.
Fue lamentable para los entrerrianos leer y ver en los principales medios nacionales la cobertura sobre el tema de la fábrica de cosechadoras, pero fue aún más penoso y patético, confrontar, al mismo tiempo, la actitud de los principales medios de la provincia, los amigos, los que reciben el permanente apoyo financiero del gobierno de forma espuria, haciendo hasta lo imposible para disimular lo que estaba sucediendo.
Los dos diarios de papel más importantes de la provincia (comenzando por El Diario de Paraná), ni siquiera hicieron mención al hecho y algunos locales de ciudades importantes dieron cuenta del suceso, pero poniendo al gobierno como una víctima más del fraude.
Menos se ocuparon del asunto el oficialista Canal 9 de Paraná, ni Canal 11, también de la capital provincial, ni radios como La Voz, del diputado-locutor Almará, ahora amigo de Urribarri. Sólo medios independientes que publican por Internet, y que no cuentan con ningún apoyo del Estado, reflejaron en su justa medida lo sucedido.
La pesadumbre por lo ocurrido también comenzó a provocar algunas reacciones propias de los que olfatean que el sueño ha llegado a su fin y rápidamente buscan despegarse, lo que no constituye ninguna sorpresa en el peronismo residual.
Trascendió hacia el final de la tarde del viernes 04/04 que hubo dos llamados de la presidente Cristina Fernández: uno al gobernador Urribarri y otro a la intendenta de Paraná, Blanca Osuna. Si bien no se conocieron detalles sobre los mismos, se especulaba que estaban relacionados con el tema de la candidatura y las cosechadoras, en el caso del gobernador y por las sucesivas denuncias que se realizan contra la pésima administración, en el caso de la intendenta de Paraná.
No hay que olvidar que tanto el gobernador Sergio Urribarri, como la intendenta de Paraná, Blanca Osuna, son funcionarios sobre los que la presidente Fernández había depositado una confianza que nunca tuvo hacia otros. Y ninguno de los dos le está demostrando correspondencia a ese trato.