Alto el piojo: la herencia del Frente para la Victoria será nefasta: entre pagos a Repsol por YPF y deuda pública creciente, sin resolver el déficit fiscal galopante.
Para colmo, algo que Bercovich omite: la financiación estará disponible para la Argentina porque, tal como dicen hoy día los banqueros extranjeros, "les tocará devolver el dinero a Sergio Massa o a Daniel Scioli o a Mauricio Macri. No le estamos prestando a los Kirchner".
Cabe preguntarse, entonces, si Massa o Macri, por lo menos, no tendrán que hacer como Domingo Cavallo al fines del gobierno de Raúl Alfonsín, cuando le advirtió a Citibank que si seguía prestando dinero a esa tasa a una Administración que iba de salida, Carlos Menem no le pagaría esa obligación...
Cristina cree que si no consigue dinero a tasa aceptable, luego de acordar con el Club de París, al menos podrá ir a la ventanilla del FMI para pedir un préstamo contingente y transitorio por caída de reservas internacionales.
Cuando el nefasto Néstor Kirchner arribó al poder, en 2003, la Argentina ya estaba en default con el Club de París pero él decidió no acordar porque su Norte era Hugo Chávez Frías, y creía que no se precisaba resolver obligaciones si Venezuela financiaba la deuda pública argentina. Roberto Lavagna fue cómplice en ese esquema de postergar el acuerdo con el Club de París porque no lo reclamó en forma enfática.
Cristina prometió resolverlo, lo anunció, y luego Néstor 'la puso en caja' y no hubo acuerdo.
En definitiva, los K llegaron en 2003 y corre 2014: ahora se desesperan por concretar el demorado acuerdo que supone pagar una deuda del Estado argentino, recordándose el principio de continuidad jurídica de las obligaciones nacionales más allá de los gobiernos.
Cristina apelará a ese concepto para endeudarse pero lleva 11 años ignorándolo.
Un mamarracho toda la estrategia argentina pero Bercovich, en el diario BAE cuenta la historia oficial, tal como corresponde a un medio del Grupo Olmos, tan kirchnerista como los de Szpolski/Garfunkel:
"(...) Las negociaciones están a cargo del secretario de Finanzas, Pablo López, quien redujo al mínimo el papel en las discusiones del exministro y embajador ante la Unión Europea, Hernán Lorenzino, por la desconfianza que le tiene Kicillof. Los funcionarios consultados explicaron que Economía le acercó al Club varias propuestas para evitar que el acuerdo golpee las reservas del Central con un pago en efectivo como pretendían inicialmente los acreedores. Todas fueron rechazadas hasta que en diciembre las posiciones se acercaron con el primer borrador que giró apenas asumió el jefe del Palacio de Hacienda.
La última oferta argentina, que el Club debatió en enero y que este diario publicó el 5 de febrero, incluía:
-Reconocer el total de la deuda sin quitas sobre el valor presente, más allá del debate sobre el monto efectivamente adeudado entre capital e intereses.
-Pagar todo en un plazo máximo de 5 años desde la firma del acuerdo, o en menos tiempo en caso de que las empresas con sede en los países acreedores traigan dólares al país.
-Hacer un pago inicial de US$2.000 millones dentro del año posterior a la firma del acuerdo. Sería la única cuota a cubrir por Cristina Kirchner, condicionada a que eso habilite crédito en dólares para no afectar las reservas.
-Cancelar el remanente en cuotas anuales, la primera de las cuales debería girarse dentro del año posterior al primer pago. (...)".