Durante su reclusión, la pianista organizó y participó en "más de 150 conciertos", junto a otros detenidos que eran "excelentes músicos", según contó la mujer en una entrevista al diario británico The Guardian en el año 2006, indicó la agencia EFE.
Tras su liberación, regresó a Praga como sobreviviente y más tarde vivió en Israel hasta que definitivamente, a los 83 años, se mudó a Londres con su hijo Rafael, violonchelista.
A sus 102 años, Herz-Sommer contó que tocaba el piano "puntualmente a las 10 de la mañana" y durante tres horas, y que la clave de su supervivencia era su "temperamento, optimismo y disciplina", según recuerda hoy la prensa británica.
"Busco lo bueno de la vida. Conozco las cosas malas, pero busco solo las buenas", añadió esta sobreviviente del exterminio nazi, que contó entre sus amistades con el escritor Franz Kafka.
Sus memorias también están recogidas en el libro "El mundo de Alice", de Caroline Stoessinger, que narra sus luchas y sus triunfos en más de un siglo de vida.
La pianista llegó a decir que "el mundo es maravilloso, está lleno de belleza y de milagros".
Su historia de supervivencia y su pasión por la música está recogida en un corto titulado "The Lady In Number 6: Music Saved My Life", una producción dirigida por Malcom Clark y nominada al mejor corto documental en la 86 edición de los Oscar, que se entregarán el próximo domingo en Los Ángeles.